El Acueducto de Segovia es más reciente de lo que pensábamos

El análisis de los materiales procedentes de una excavación de 1998 revela que uno de los vestigios romanos más célebres es más joven de lo creíamos hasta ahora.

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Acueducto de Segovia

Acueducto de Segovia

El acueducto se encuentra en el centro de la ciudad y fue construido para hacer llegar el agua desde la Sierra de Guadarrama hasta la ciudad de Segovia. Su nombre procede de la unión de dos palabras latinas: aqua (agua) ducere (conducir). Previamente a la construcción de un acueducto, los ingenieros romanos debían llevar a cabo un minucioso estudio del terreno, de sus desniveles y de las posibilidades del posterior recorrido del agua.

Foto: Pototo. Cedida por Turismo de Segovia

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Acueducto de Segovia . Ingeniería romana

Ingeniería romana

Las huellas que dejaron los romanos en la Península Ibérica en forma de monumentos son muy numerosas, pero el acueducto de Segovia es una de las más espectaculares. Esta monumental obra de la ingeniería romana cuenta con 167 arcos. Con sus casi 30 metros de altura, fue una herramienta imprescindible para transportar el agua a lo largo de 16.222 metros aprovechando los desniveles del terreno y abastecer a los habitantes de Segouia.

Foto: Pototo. Cedida por Turismo de Segovia

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3. La Monumental Segovia

La Monumental Segovia

Con la Plaza del Azoguejo a la izquierda y la Plaza de la Artillería a la derecha, el Acueducto parece que divide la ciudad en dos. Sin embargo, la monumental construcción convive con armonía con el resto de la arquitectura de la ciudad, en la que destacan la Catedral de Segovia, las murallas y el Alcázar. En la cercana Plaza Mayor se hallan los vestigios de uno de los desarenadores de época romana, que se usaban para eliminar las impurezas del agua.

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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5. Un complejo sistema de distribución

Un complejo sistema de distribución

La construcción está dividida en tres partes diferenciadas. La zona extraurbana, de donde se recogía el agua, la zona periurbana, el tramo del acueducto que conducía el agua y la zona urbana, donde además de ser conducida, el agua se distribuía a su destino. El recorrido intramuros desarrolla un sofisticado sistema de distribución mediante arquetas, que a su vez se subdividían para abastecer las fuentes y aljibes de las casas privadas. 

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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2. La estabilidad del Imperio

La estabilidad del Imperio

El Acueducto se ha convertido en un símbolo de la época de esplendor que vivió el Imperio romano, un ejemplo de las grandes dotes de ingeniería de esta civilización. Un crecimiento que permitieron las conquistas de Trajano en Dacia y Mesopotamia y la estabilización de las fronteras en el extremo oriental del Imperio. 

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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6. La Sierra de Guadarrama

La Sierra de Guadarrama

El Acueducto de Segovia constaba de al menos 15 kilómetros de canalizaciones subterráneas, entre la captación en la base de Sierra de Guadarrama, y el suburbio de la ciudad romana, donde emergía el canal sobre arcadas (arcuationes) a lo largo de casi 800 m. No solo el agua procedía de la Sierra, sino también los materiales de construcción: los bloques de piedra granítica con que se construyó el Acueducto proceden de la Sierra de Guadarrama.

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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7. Segovia de blanco

Segovia de blanco

Desde esta perspectiva se aprecia la espectacular altura del Acueducto a causa del desnivel que forma la plaza. Los inviernos en Segovia son especialmente fríos y no es extraño que las temperaturas mínimas alcancen los cero grados. Cuando nieva, una capa de blanco tiñe los tejados de la ciudad y deja imágenes únicas de sus monumentos como estas.

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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1. Equilibrio de fuerzas y pesos

Equilibrio de fuerzas y pesos

El Acueducto de Segovia consta de 120 pilares que sostienen 167 arcos, a su vez constituidos por sillares –piedras labradas en forma de rectángulo– y unidos sin ningún tipo de argamasa. Estos se sostienen mediante un perfecto estudio de las fuerzas de empuje entre los grandes bloques de piedra. 

Foto: Pototo. Cedida por Turismo de Segovia

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8. Folklore segoviano

Folklore segoviano

Cuenta la leyenda que una muchacha segoviana que trabajaba como aguadora, cansada de tanto trabajar hizo un pacto con el Diablo: si éste hacía llegar el agua hasta la casa de la chica antes del amanecer, el Diablo se quedaría con su alma. Trabajó duro y rápido, pero una tormenta terrible azotó la ciudad esa noche y cuando el gallo cantó tan solo una piedra le faltaba por colocar. Había perdido el alma de la muchacha pero los segovianos habían ganado un acueducto. Se dice que aún se pueden ver los agujeros de las pezuñas del diablo en las piezas de piedra... o quizás los huecos donde iban colocados los andamios. 

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

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4. Canal de circulación

Canal de circulación

El agua recorría la ciudad a través de este canal en lo alto del Acueducto. La toma de agua se hacía mediante un azud del río Frío, en las bases de la Sierra de Guadarrama que puede verse al fondo de la imagen. Después de recorrer el tramo extraurbano, llegaba a Segovia aprovechando las diferentes alturas del terreno. Para salvar el gran desnivel de la Plaza del Azoguejo y la Artillería, el acueducto alcanza su mayor altura con 28,10 metros. 

Foto: Kamarero. Cedida por Turismo de Segovia

El análisis de los materiales procedentes de una excavación de 1998 revela que uno de los vestigios romanos más célebres es más joven de lo creíamos hasta ahora.

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Segovia, historia en piedra

Según los recientes estudios que han salido a la luz, las primeras piedras del célebre Acueducto de Segovia fueron colocadas unos años más tarde de lo que se había creído hasta el momento.

La nueva datación del monumento segoviano, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, ha sido posible gracias al análisis de los restos arqueológicos procedentes de una excavación que se llevó a cabo en el año 1998. Los materiales de construcción encontrados en la base de los pilares que sostienen el acueducto remiten a los primeros años del siglo II d.C., mientras que hasta el momento se solía ubicar todavía en el siglo I d.C. El análisis de los materiales excavados implica considerar que la construcción del Acueducto se realizó durante la parte final del gobierno de Trajano, que se mantuvo en el poder hasta el 117 d.C., o ya desde el gobierno de Adriano, desde el año 117 hasta el 138 d.C.

Como explica a National Geographic Santiago Martínez Caballero, director del Museo de Segovia, “es una obra pública iniciada o bien a fin del gobierno de Adriano o ya durante el de Adriano, pudiendo incluso haberse prolongado en época de Antonino Pío (138-161 d.C.), en función de la fecha concreta del inicio de construcción, a colocar entre 112 y 138 d.C. Es decir, la nueva cronología implica reconsiderar entre 50 y 20 años la construcción original del Acueducto”. Santiago Martínez es el responsable del hallazgo junto con Victor Cabañero, profesor de la Universidad Nebrija de Madrid.

A pesar de que la diferencia de tiempo no es especialmente considerable, sí es relevante el hecho de que a lo largo de este periodo de tiempo el Imperio Romano cambió de emperador. De hecho, anteriormente se creía que el Acueducto tan solo había sido restaurado por Trajano, pero que había sido construido por la anterior dinastía, la de los Flavios.

Los historiadores coinciden en calificar el inicio del mandato de Trajano, en el año 98 d.C., como el comienzo de la época dorada del Imperio, cuando la buena situación económica dio lugar también a un espectacular florecimiento cultural. 19 años más tarde, le sucedió Adriano, quien consiguió mantener este esplendor y transmitirlo así a Antonino Pío.
También fue un periodo dorado para la ciudad de Segovia y todas las provincias romanas de Hispania, cuyas administraciones se vieron respaldadas por la política y la economía imperiales, consiguiendo establecer una sociedad madura en todos los sentidos.

Según Santiago Martínez “la investigación aporta una nueva reflexión sobre el proceso histórico del interior de Hispania en los siglos I-II d.C., al considerar que es en el siglo II d.C., y no en el último tercio del s. I d.C., cuando se dan las condiciones estructurales óptimas y las circunstancias coyunturales precisas para poner en marcha la obra de esta infraestructura de gran calibre tecnológico”.

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Hasta ahora, se había otorgado la construcción al emperador Trajano, pero con el reciente descubrimiento los investigadores consideran que es más probable que el inicio de las obras fuera en tiempos de Adriano, entre los años 112 y 116.
Los materiales que apoyan esta nueva fecha son las cerámicas de terra sigillata hispánica, que se han recuperado en las fosas de los pilares que sostienen las arcadas. Uno de los objetos clave que se han hallado y apoyan la nueva fecha es una moneda romana, concretamente un sestercio de Trajano, que tuvo que ser acuñado entre los años 112-116. Por lo cual las obras de construcción del Acueducto tuvieron que empezar con posterioridad a la acuñación de esta moneda.