El rey del hielo

29 de septiembre de 2017

Más de 5.000 renos agrupados en un llano del norte de Siberia fueron lo único necesario para proporcionar al fotógrafo freelance, Staffan Windstrand, esta espectacular fotografía.

Más conocido en América del Norte como caribú, el reno- Rangifer tarandus- es una especie carismática y resistente de la familia de los cérvidos que habita principalmente en el hemisferio norte del planeta, pero que sin embargo ha sido muy bien adaptado a algunas islas subantárticas.

Los sami de Laponia, pastores de renos

Si bien existen diversas subespecies de renos, todas ellas están excepcionalmente adaptadas a las condiciones de frío extremo. Su pelaje se conforma en una lanuda, gruesa y tupida capa de pelos tubulares que se disponen dando lugar a una pequeña cámara de aire destinada a conservar su temperatura corporal. Su largo hocico les proporciona una gran superficie a través de la cual se calienta el aire entrante y la humedad queda retenida para aprovechar el agua.

Otra de las magníficas adaptaciones del reno a frío son sus grandes pezuñas planas, que actúan como zapatos de nieve en invierno, y proporcionan estabilidad sobre el terreno blando en verano. Durante el otoño y el invierno los cascos se endurecen y desarrollan bordes afilados que son útiles para romper la nieve y el hielo cuando buscan alimento. Asimismo el pelo entre estas evita que la nieve los obstruya.

Una de las características más llamativas de los renos son sus largas cornamentas que vuelven a crecer cada año, las cuales, a diferencia de los cuernos, crecen desde las puntas como si de las ramas de un árbol se tratase. Éstas varían mucho en forma entre distintos individuos y subespecies, pero generalmente se curvan inicialmente hacia atrás y luego hacia delante desde la cabeza con una sección que sobresale y que puede tener una apariencia de pala.

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