¿Por qué en el antiguo Egipto momificaban a sus animales?

Las clases altas del antiguo Egipto tenían mascotas como perros y gatos que, después de pasar el proceso de momificación, formaban parte del ajuar funerario

Momia de perro de caza sepultado Valle de los Reyes

Momia de perro de caza sepultado Valle de los Reyes

Guiomar Huguet

29 de octubre de 2015

Momias de animales del antiguo Egipto

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Momias de animales del antiguo Egipto

La vida cotidiana de las clases nobles del antiguo Egipto fue muy sofisticada y, por supuesto, también la sepultura que les acompañaba en la vida después de la muerte. En ella se incluía, como mínimo, un pequeño ajuar funerario con un conjunto de objetos que podían resultar útiles en el tránsito al Más Allá. Algunas de estas sepulturas incluían en su interior o junto a ellas el cuerpo momificado de un animal.

Preservado con particular esmero, este perro de caza, cuyos vendajes se desprendieron hace tiempo, perteneció probablemente a un faraón. Como mascota de un rey, ”seguramente le daban los mejores bocados”, afirma Salima Ikram, egiptóloga especializada en zooarqueología. Al morir, este sabueso fue sepultado en una tumba en el Valle de los Reyes.

La momificación de los animales se podía llevar a cabo por diferentes razones: algunos (como los bueyes, patos o gansos) estaban destinados a servir de alimento en el camino hacia el otro mundo; en otros casos (como los cocodrilos) se concebían como una ofrenda a un dios cuya imagen se asociaba al animal en cuestión; y, por último, las momias de los perros se colocaban allí para acompañar al difunto en su camino al Más Allá.

Como mascota de un rey, ”seguramente le daban los mejores bocados”, afirma la arqueóloga Salima Ikram

Gracias a las observaciones del célebre historiador griego Heródoto, sabemos que los egipcios solían tener mascotas a las que querían y cuidaban con gran dedicación. Las más comunes fueron perros, gatos y monos. Llegó a ser una práctica muy extendida y algunas de ellas gozaron de muy buena vida al lado de sus privilegiados amos. Aquellos que podían permitírselo se enterraban junto a ellas con la intención de seguir disfrutando de su compañía y prolongar ese vínculo de unión más allá de la muerte.