Las vacas de Fukushima

Namie, Japón

Namie, Japón

Foto: AP /Shizuo Kambayashi

Héctor Rodríguez

23 de septiembre de 2016

A las afueras de la ciudad de Namie, 12 kilómetros al norte de la accidentada central nuclear de Fukushima Dai-ichi, en Japón, unas vacas aguardan su revisión veterinaria trimestral. Todo gracias a que sus dueños se negaron a obedecer la orden emitida tras el accidente por el gobierno nipón mediante la cual se les obligaba a sacrificar su ganado.

A día de hoy siguen disfrutando de una vida tranquila como parte de un estudio realizado por investigadores de la Sociedad para los Animales Refugiados y la Protección del Medio Ambiente tras el Desastre Nuclear. Los científicos acuden cada 3 meses para realizar el seguimiento de todos los animales situados en un radio de 20 kilómetros de la central nuclear en la cual, un fatídico 11 de marzo de 2011, se produjo una fusión triple del núcleo a consecuencia del tsunami desencadenado por el conocido como Gran Terremoto de Japón Oriental.

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