Dubrovnik, el espejismo del Adriático

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Conocida como la «Perla del Adriático», la bella Dubrovnik parece flotar sobre el mar que la rodea y que la convirtió en uno de los enclaves mejor protegidos de la Edad Media. Lo habitual es entrar en la ciudad amurallada desde el Puerto Viejo y desembocar en la céntrica plaza Luza. Desde ahí será un placer deambular por callejuelas escalonadas y peatonales que cobijan tiendas, restaurantes y hasta 300 monumentos que le valieron el reconocimiento de la Unesco. Vale la pena contemplar el conjunto desde un lugar elevado y, para ello, lo mejor es seguir el paseo que discurre sobre su robusta muralla de casi 2 km de largo, 25 m de alto y hasta 6 m de grosor. La vista abarca la ciudad completa y ese mar azul de la costa dálmata que desde siempre la ha acompañado.