Donde nacen y mueren las estrellas

27 de diciembre de 2017

En esta panorámica de 50 años luz de la región central de la Nebulosa de Carina está teniendo lugar una vorágine cósmica en la que se puede presenciar el nacimiento y la muerte de miles de estrellas.

La inmensa nebulosa se encuentra a unos 7.500 años luz de distancia en la constelación meridional de Carina, también conocida como la constelación de la Quilla. La vista del Telescopio Espacial Hubble de la nebulosa muestra el nacimiento estelar en un nuevo nivel de detalle. El paisaje de fantasía de la nebulosa está esculpido el fluir de los vientos estelares y la abrasadora radiación ultravioleta de las monstruosas estrellas que habitan este infierno. En el proceso, estas estrellas están engullendo el gas y polvo circundante que es el último vestigio de la nube gigante de la cual se engendraron.

La inmensa nebulosa contiene al menos una docena de estrellas gigantes y brillantes que se calcula, poseen una masa de aproximadamente entre 50 y 100 veces la de nuestro Sol. El habitante más singular y opulento es la estrella Eta Carinae, situada en el extremo izquierdo. Eta Carinae se encuentra en las etapas finales de su breve y eruptiva vida, como lo demuestran dos lóbulos ondulantes de gas y polvo que presagian su muerte en forma de una titánica supernova.

Los fuegos artificiales en la región de Carina comenzaron hace tres millones de años, cuando la primera generación de estrellas recién nacidas de la nebulosa se condensó e incendió en medio de una enorme nube de hidrógeno molecular frío. La radiación de estas estrellas creó una burbuja de gas caliente en expansión. Los cúmulos de nubes oscuras dispersos por la nebulosa son nódulos de polvo y gas que se resisten a ser devorados por la fotoionización. El estallido de los huracanados vientos estelares y la abrasadora radiación ultravioleta están ahora comprimiendo las paredes circundantes de hidrógeno frío, lo que desencadenará la formación de una estrella en una segunda etapa.

Nuestro Sol y nuestro sistema solar bien podrían haber nacido dentro de un crisol cósmico de esta naturaleza hace 4.600 millones de años.

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