A la caza del albino malauí

El estigma del albinismo en África

Razik Jaffaile con sus amigos

Razik Jaffaile con sus amigos

Foto:AP Photo/Tsvangirayi Mukwazhi

Héctor Rodríguez

10 de junio de 2016

En Machinga, a unos 200 kilómetros a noreste de la ciudad de Blantire, la segunda ciudad más grande de Malaui, Cassim Jaffalie, de solo tres años de edad, se encuentra en el vecindario con sus amigos.

Su padre, Razik Jaffaile, tuvo que dejar su trabajo como conductor de bici-taxi para proteger a su hijo en un país en el se ha producido un abrupto aumento de los ataques a albinos en los últimos años. Tan solo desde noviembre de 2014,  al menos 18 personas han resultado asesinadas y otras cinco han sido secuestrados y permanecen desaparecidas según el último informe de Amnistía Internacional de junio de 2016.

El albinismo o hipopigmentación es una alteración genética que, debido a la mutación de diversos genes, se traduce en un trastorno metabólico, el cual inhibe la producción de melanina, pigmento que da color a ojos, pelo y piel y protege frente a la radiación solar. 

En muchas partes de África y de manera exacerbada en Malaui, el albinismo está rodeado de todo tipo de supersticiones. Aunque en algunas regiones occidentales del continente africano los albinos son vistos como seres superiores dotados de algún tipo de bendición, en su mayor parte la hipopigmentación es considerada como algo malévolo. Algunas creencias afirman que los albinos no son personas, sino espíritus que se desvanecen. “Zeru-zeru” es como se les llama en Camerún, que significa fantasma. En otros lugares, los brujos emplean sus extremidades amputadas para fabricar pócimas que supuestamente atraen la suerte y el éxito, práctica alrededor de la cual existe un lucrativo negocio y en el cual se pueden llegar a pagar hasta 1.800 euros por una pierna. En otros ni siquiera es posible encontrar albinos entre la población adulta.

Si uno piensa en lo difícil que puede resultar nacer en África, un continente asolado por la corrupción, la guerra, el hambre y la pobreza, a esto se le suma la desgracia de haber nacido con este problema, debido a las perversiones a las que pueden dar lugar la superstición, la ignorancia y la carencia de educación. Blanco o negro, el gran problema de muchos es, y seguirá siendo, ser simplemente diferente.