Marruecos

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Chefchaouen, Marruecos

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Chefchaouen, Marruecos

Foto: AgePhotoStock

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Tetuán, Marruecos

Las callejuelas de la medina de Tetuán reciben al visitante con una acogida tan cálida como caótica. El mejor consejo: perderse, dejarse llevar por la inercia y agudizar cada uno de los cinco sentidos. No solo para poder reubicarse en el anárquico entramado de calles, sino también para poder apreciar el arte tradicional de las alfombras que cuelgan de sus muros así como de las nuevas tendencias que se exhiben en las paredes del Centro de Arte Moderno de la ciudad.

Foto: AGE fotostock

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Kasbah Tamadot, Marrakech (Marruecos)

Las montañas del Atlas marroquí esconden entre sus valles el Kasbah Tamadot, una construcción cuya vista quita el aliento. Tras recorrer un largo camino, aparece en el horizonte un lujoso edificio con una suite principal que reproduce en miniatura la Kasbah, y donde el cansancio del viaje desaparecerá en un instante. Disfrutar del aire fresco del monte Toukbal tras unos días de visita en la bulliciosa Marrakech pondría el contrapunto perfecto al viaje.

Foto: Kasbah Tamadot

Marathon des Sables

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Marathon des Sables

Fotografía finalista en la categoría: Sports

Corredores en el Maratón de Sables -Maratón de las Arenas- en el Desierto del Sahara, Marruecos.

Foto: Erik Sampers / World Press Photo 2018

Erg Chebbi, Marruecos

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Erg Chebbi, Marruecos

Imagina recorrer en camello las altas dunas, dormir en el desierto rodeado de kilómetros y kilómetros de silencio y bajo las estrellas. Imagina despertar y ver cómo con el sol la fina arena se va tiñendo de colores. En algunos lugares, las dunas del desierto de Erg Chebbi alcanzan hasta 150 metros de altura. Forma parte del Sáhara y se extiende desde Marruecos hasta Argelia. De forma sorprendente, en los inviernos lluviosos se forman algunos lagos en los que se concentran diferentes especies de aves migratorias.

Foto: Gtres

JAVIER AZNAR B3 Cuernos galácticos. Cerastes cerastes

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Cerastes cerastes

Foto: Javier Aznar / MontPhoto 2017

Cordillera del Atlas

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Cordillera del Atlas

Foto: ESA/Belspo

Legzira Marruecos. Playa del Marabout en Legzira, Marruecos

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Playa del Marabout en Legzira, Marruecos

Esta playa en Legzira, muy cerca de Sidi Ifni, Marruecos, era famosa por sus arcos de piedra de color rojizo. Bañada por el Atlántico, con un oleaje salvaje que atrae a muchos amantes del surf, la playa es un lugar con atardeceres mágicos. Hasta el 2016, el sol se ponía acompañado por el arco doble de la imagen; pero tras un fuerte oleaje, éste colapsó.

Foto: José Alejandro Adamuz

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Plaza Djemaa el Fna

Desde las terrazas de los cafés que la rodean se obtiene una amplia visión del centro palpitante de Marrakech. Desde la salida hasta la puerta del sol es el escenario que comparten todo tipo de artistas, buscavidas, turistas y locales.

HEMIS 1641325. La Menara

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La Menara

Fuera de la Medina se halla el jardín imperial, un parque erigido en el siglo XII para disfrute de los sultanes, convertido hoy en un apacible jardín. Amurallado, con olivos y árboles frutales, cuenta con un pabellón del s. XIX. Al fondo, las cimas del Atlas.

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Desierto de Sáhara

Al sudeste de Marrakech se extiende el inmenso Sáhara, con sus dunas anaranjadas, punteadas por oasis y algún recinto fortificado (ksar). Recorrer el desierto es una experiencia inolvidable que permite conocer la forma de vida de los beduinos. Se organizan excursiones en todoterreno o a lomos de camello, durmiento en haimas o en hoteles del desierto.

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Barrio de los zocos

A este laberinto de mercancías, ordenadas por gremios (forja, cestería, pieles, marroquinería, tejidos... ), se accede desde la plaza Djemaa por la calle Samarine. Lo más recomendable es dejarse llevar por la inercia de sus callejuelas, conversar con los vendedores y probar y oler las delicias de sus tiendas. 

HEMIS 2102220. Mezquita la Kotubia

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Mezquita la Kotubia

La joya de Marrakech debe su nombre a los libreros que vendían libros (kutub) en su atrio. En la imagen su minarete del siglo XII, que sirve de referencia a los visitantes despistados que pierden la orientación en la caos de las calles de la Medina. ma

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Madrasa Ben Youssef

La visita a esta escuela coránica, una de las mayores del Magreb, muestra la exquisitez del arte islámico. Fundada en el siglo XIV, se reconstruyó en el XVI.

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Uarzazat

Con sus magníficos escenarios naturales y de cine, es punto de partida de las mejores rutas por el Gran Atlas, la última parada antes de las dunas y los fértiles oasis que salpican el Sáhara para aquellos que quieren internarse en el desierto. En la imagen, el ksar Aït Benhaddu.

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Sitio arqueológico

Vista sur del sitio arqueológico de Jebel Irhoud, en el oeste de Marruecos.

Foto: Shannon McPherron, MPI EVA Leipzig

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Jebel Irhoud

El sitio arqueológico de Jebel Irhoud se encuentra sobre este monte desierto.

Foto: Shannon McPherron, MPI EVA Leipzig

Ali-bey. EL viajero espía

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EL viajero espía

Para ser un gran viajero hace falta también ser un gran aventurero. Y Domingo Francisco Jorge Badía y Leblich, lo sabía. Sólo así puede un catalán pasar a la historia como Alí Bey. Su carrera es de novela: arabista, viajero, militar, y espía. Sus aventuras lo llevaron a Marruecos, Argelia, Libia y otras regiones del Imperio otomano como Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia. Un viaje por el mundo árabe con el que visitó regiones en las que nunca antes había estado un occidental. De ello escribió un libro que se hizo famoso en toda Europa: Viajes de Alí Bey.

Foto: CC

Marrakech, Marruecos

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Marrakech, Marruecos

La “ciudad roja”, llamada así por el color de sus edificaciones, sobre todo con la luz del atardecer, es una de las ciudades imperiales de Marruecos. A pesar de que Rabat es la capital del país, Marrakech se ha convertido en una urbe moderna y densamente poblada. A pesar de ellos, al pasear por su Medina o al ver un crepúsculo sobre la plaza de Yamaa el Fna, uno se transporta a un tiempo mágico. La sonoridad del lugar, la hospitalidad tradicional marroquí, la artesanía y la bella arquitectura siguen siendo argumentos para visitar la ciudad.

Foto: Gtres

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Biota de Fezouata

La Biota de Fezouata, un yacimiento de conservación excepcional situado al norte de Zagora, en Marruecos, donde se han encontrado los nuevos fósiles de trilobites.

Foto: Juan Carlos Gutiérrez-Marco, Instituto de Geociencias (CSIC-UCM)

La península Ibérica desde el espacio

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La península Ibérica desde el espacio

Durante la noche del 26 de julio de 2014, los miembros la expedición 40 de la NASA a bordo de la Estación Espacial Internacional tomaba esta fotografía de península Ibérica. Una parte de Francia puede verse en la parte superior así como en un plano más cercano se aprecian el estrecho de Gibraltar y una pequeña fracción de Marruecos

Foto: NASA

Essaouira (Marruecos)

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Essaouira (Marruecos)

Del 14 al 17 de mayo la ciudad costera de Essauira, a 175 km de Marrakech, acoge una de las citas más interesantes de músicas del mundo: el Festival Gnaua. Es la excusa perfecta para perderse por su medina Patrimonio de la Humanidad y disfrutar de paseos por su larga playa de arena.

Luc Viatour

Fronteras geológicas y políticas. Tierra de fronteras

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Tierra de fronteras

Sentinel 3A / ESA

Casablanca

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Casablanca

Esta cuidad marroquí guarda otra de las historias de amor más populares del cine. La obra homónima se desarrolla en uno de los peores marcos históricos, la Segunda Guerra Mundial, aunque esta no es impedimento para que triunfe el amor. Los amantes del cine clásico encontrarán un rico patrimonio arquitectónico que va desde el neo morisco hasta el art decó.

Essauira, Marruecos

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Essauira, Marruecos

Los aficionados al surf y al windsurf no dudan en afirmar que las playas de Essauira son las mejores para disfrutar del bravo oleaje atlántico. Desde las murallas de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, se consigue una vista espléndida de los largos arenales que la rodean y de la isla de Mogador emergiendo por poniente. La originalidad de estas playas de la costa occidental marroquí son los paseos a lomos de dromedario, las visitas a los zocos de las poblaciones cercanas y la suculenta gastronomía.

Turismo de Marruecos

Foto: Gtres

Marruecos

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Marruecos

La ciudad que ha fascinado e inspirado a artistas como Eugène Delacroix, Henri Matisse, Paul Bowles, Tennessee Williams y Jean Genet es uno de los escenarios marroquís de Spectre. Es la segunda vez que Tánger ha sido plató de la saga James Bond, tras la visita de Timothy Dalton en 1987. Para rodar la película se pintaron y arreglaron varias calles y se recreó el hotel L’Americain. Los protagonistas toman el lujoso Oriental Désert Exprés, que hace el trayecto de 300 kilómetros entre Oujda y Bouarfa; y la estrella, el desierto de Erfoud, un impecable plató natural.

Foto: GTRES

Fez

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Fez

Aunque Marraquech se lleva la fama, Fez, otra de las ciudades imperiales marroquíes, ofrece autenticidad y la posibilidad de vivir una experiencia viajera singular. Alberga la medina más grande del país, rodeada por murallas que esconden un laberinto de callejuelas, artesanos, curtidurías y un mundo intenso que hay que descubrir y disfrutar paseando.

Foto: GTRES

Rabat, Marruecos.

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Rabat, Marruecos.

En el litoral marroquí se suceden amplias playas, muchas de ellas todavía poco concurridas, desde Tánger hasta Essouira y más al sur. La capital Rabat, junto con la cercana Sale, atesoran algunas de las más bellas. Harhoura, Temara, Sables d´Or y Skhirat son algunas de ellas, equipadas con todos los servicios y jalonadas de lujosos hoteles y exquisitos restaurantes.

Turismo de Marruecos

Gtres

Chefchauen

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Chefchauen

Añil intenso, azul cielo y turquesa así son las calles de la medina de esta ciudad de 40.000 habitantes situada en el norte de Marruecos. Fundada en 1471 en el emplazamiento de una pequeña población bereber, conserva como pocas su trazado medieval. Cada año antes del Ramadán sus habitantes encalan las fachadas en una jornada de fiesta que llaman Laouacher, y en la que se utilizan 15 toneladas de pintura blanca y azul para pintar las casas de la medina en una preciosa gama de azules. También tiene el color del cielo la ciudad india de Jodhpur, en Rajastán, que destaca en su desértico entorno. Parece ser que en un principio el azul era utilizado para señalar la casa de los brahmanes, aunque existe una razón más práctica para elegir ese color y es que el azul repele el calor y los mosquitos.

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HEMIS 2102320. Tajine. Marruecos

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Tajine. Marruecos

Este delicioso plato, común del norte de África, se elabora con muchas variaciones, todas ellas deliciosas. Su nombre procede del recipiente en el que se cocina, hecho de barro cocido y con tapa cónica que mantiene el calor y el vapor durante y después de la cocción. Para elaborar una buena tajine hay que freír los alimentos primero y luego estofarlos lentamente en este utensilio. De cordero, de pescado, de pollo, de verduras, con cuscús, frutos secos, aceitunas… 

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Valle de las Rosas, Marruecos

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Valle de las Rosas, Marruecos

A los pies del alto Atlas, en la confluencia con el Valle del Dades, se extiende una gran superficie de rosales damascenos salvajes cuya floración se inicia a principios de abril y finaliza a finales de mayo. Con las rosas secas se elaboran esencias y destilados para productos cosméticos.

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Fez. Fez, Marruecos

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Fez, Marruecos

Es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Marrakech, Meknés y Rabat. Alberga la medina más grande y auténtica del país, rodeada por murallas que esconden un laberinto de callejuelas, artesanos, curtidurías y un mundo intenso y auténtico que hay que descubrir y disfrutar paseando.

Foto: Gtres

HEMIS 0477841. Dunas de Merzouga, Marruecos.

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Dunas de Merzouga, Marruecos.

Los grandes desiertos de arena, con sus dunas cambiantes, la ausencia de sombras y su luz intensa, ofrecen una gran diversidad de paisajes. En la exuberante Marrakech nos aguardan las dunas de Merzouga son un destino ideal para comprobar cuán seductor puede ser el desierto. 

Djem el Fnaa de Marrakech. Djema el Fna de Marrakech

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Djema el Fna de Marrakech

No hay ninguna otra una plaza que albergue más vitalidad, ni comprenda de mejor las tradiciones y costumbres de un país. Declarada Patrimoio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, en Djema el Fna se citan encantadores de serpientes, aguadores, cuenta cuentos, acróbatas y vendedores de cualquier cosa. A su alrededor, coronando los edificios aledaños, deliciosas terrazas para contemplar el espectáculo desde lo alto mientras se degusta una buena «tajine» o un té a la menta. El alminar de la Koutubia lo preside todo, abocado a este gran espacio flanqueado por los zocos de la medina, restaurantes y puestos de comida que al anochecer llenan el espacio de sugerentes aromas.

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Ouzoud, Marruecos

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Ouzoud, Marruecos

A 150 kilómetros de Marrakech, en plena cordillera del Atlas, se alza esta majestuosa cascada con una altura de 110 metros. El camino para llegar a ella es una maravilla, cuajado de olivos (ouzoud, en bereber siginifica oliva) y plantas aromáticas que acompañan la subida con su fragancia.

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HEMIS 0226060. Experiencia en el desierto

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Experiencia en el desierto

Nuestro destino son las dunas de Erg Chigaga. Lo ideal es alquilar un todoterreno o hacer una excursión guiada para adentrarnos en este mar de arena ondulante. Al caer la noche, cenamos cerca del fuego, una deliciosa tajine de cordero y un té a la menta con pastelillos de dátiles y pistachos. Un cielo inmensamente estrellado sobre nuestras cabezas. Desde aquí es sencillo distinguir las constelaciones y sentir los misterios del desierto. Dormimos en una jaima, oyendo el profundo silencio que nos envuelve y nos levantamos temprano para contemplar un amanecer único.  

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HEMIS 0257583. Cascadas de Ouzoud. Marruecos

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Cascadas de Ouzoud. Marruecos

Se hallan en el corazón del Gran Atlas, a unos 150 kilómetros de Marrakech, en la provincia de Azilal. Con sus 110 metros de altura, que se salvan con tres grandes esclones, las casacadas de Ouzoud son una de las mayores atracciones turísticas del norte de África. En una excursión desde las cascadas y siguiendo el curso del río se llega a los desfiladeros del Oued el Abid, con paredes de roca de hasta 300 metros de altura.

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HEMIS 0221705. Marrakech

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Marrakech

Las montañas del Atlas se divisan desde la ciudad de Marrakech. Tras visitar la medina, sus fastuosos palacios y recalar en la pintoresca plaza Djmaa el Fna, Patrimonio de la Humanidad, se pueden realizar apasionantes excursiones como la del valle de Ourika, situado a poca distancia de la ciudad. Ouarzazate se halla a unos 200 kilómetros de Marrakech que se recorren a través de una sinuosa carretera que alcanza alturas de más de 2.000 metros. Al final del trayecto se extiende el desierto. Merece la pena antes de iniciar el periplo por el Sahara detenerse en Ouarzazate para tener un primer contacto con la cultura bereber, deambular por sus zocos y visitar los palacios y fortalezas de los alrededores.

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HEMIS 0101740. Tánger

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Tánger

Otra propuesta mediterránea, ésta en el norte de Marruecos. Tánger ha fascinado e inspirado a artistas como Eugène Delacroix, Henri Matisse, Paul Bowles, Tennessee Williams, Jean Genet por citar algunos de los muchos personajes que sucumbieron al encanto de esta ciudad. Hay que perderse por la laberíntica medina y la plaza del Zoco Chico con sus cafés, contemplar el antiguo palacio de Mendoub, construido en 1929, pasear por la plaza del Zoco Grande, muy animada al anochecer, y sobre todo, acercarse al mar y vagar por el Paseo Marítimo. Tánger es ciudad de mitos, así que una de las paradas debe ser en el antiguo café Hafa para tomar un té a la menta frente a una panorámica inigualable sobre el estrecho y la costa española. Desde Tánger se pueden hacer varias excursiones cortas y muy recomendables: al cabo Espartel y las grutas de Hércules y al pueblo de artistas de Asilah.

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