Argel

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CH 332987. El terrible Barbarroja

El terrible Barbarroja

Hayreddín Barbarroja. Retrato de mediados del siglo XVI. Escuela italiana. Colección privada.

BRIDGEMAN

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alb1723138. Asalto en el mar

Asalto en el mar

«Es una cosa terrible verles con qué furor atacan un bajel», escribía un autor del siglo XVII sobre abordajes como el que representa este óleo de Van Eertvelt.

ALBUM

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album les40030952. Los baños de Argel

Los baños de Argel

Mercado de esclavos. Óleo por James Webb. Galería de Arte y Museo Russell-Cotes, Bournemouth.

BRIDGEMAN

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Una presa para el harén

Una presa para el harén

En 1534, Barbarroja asaltó Fondi, cerca de Nápoles, con un objetivo en mente: capturar a Julia Gonzaga, joven viuda de belleza legendaria, y entregarla al harén de Solimán. Un renegado guió a los dos mil turcos enviados por Hayreddín hasta la casa de Julia, pero ésta, según la leyenda, logró escapar por muy poco cabalgando en la noche y «medio desnuda» a lomos de un caballo. En la imagen, Julia Gonzaga retratada por un pintor del círculo de Sebastiano del Piombo. siglo XVI.

ART ARCHIVE

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Cruel, avariento y lujurioso. Cruel, avaro y lujurioso

Cruel, avaro y lujurioso

Un cronista español de la época, López de Gómara, describía así a Barbarroja: «Era de buena disposición, si no engordara mucho; tenía las pestañas muy largas y perdió mucha vista. Ceceaba, sabía muchas lenguas y preciábase de hablar castellano [...]. Fue muy cruel, avariento sobremanera y muy lujurioso en dos maneras».

AKG / ALBUM

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tuareg11. Aumenta la tribu

Aumenta la tribu

Unas mujeres tuareg se reunen en torno a unos cuencos de macarrones durante la ceremonia para elegir nombre a un recién nacido. Las familiares de más edad de la madre proponen tres posibles nombres, y a cada uno de ellos le asignan un palito. La madre escoge uno de los tres palitos y, con ello, el nombre del hijo.

Foto: Brent Stirton

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tuareg10. El fin de un modo de vida

El fin de un modo de vida

Las mujeres preparan la cena al pie de la jaima. Con los rebaños diezmados por las sequías, muchos tuareg nómadas se han marchado a las ciudades para trabajar como herreros, guarnicioneros y guías turísticos.

Foto: Brent Stirton

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tuareg09. La llegada de la estación seca

La llegada de la estación seca

La estación húmeda llega a su fin. A Moussa (en el fondo de la imagen) le esperan meses duros, durante los que deberá procurar pasto suficiente para sus rebaños con que sobrevivir hasta que la lluvia regrese. «El agua es vida», dice, recitando un proverbio tuareg.

Foto: Brent Stirton

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tuareg08. Agua; el tesoro mas preciado

Agua; el tesoro mas preciado

Un niño tuareg mantiene a los burros alejados del pozo.

Foto: Brent Stirton

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tuareg05. Los mercaderes de la sal

Los mercaderes de la sal

Las caravanas de camellos que antaño cruzaban el Sahara desaparecen con rapidez ante la llegada de los camiones. Los tuareg que se dirigen a Timbuctú con sal de Taoudenni (arriba) temen por el futuro de la tradición. «Nuestros hijos no muestran interés», dicen.

Foto: Brent Stirton

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tuareg04. El uranio de la discordia

El uranio de la discordia

Poco después del amanecer, los rebeldes tuareg del Movimiento de los Nigerinos por la Justicia toman posiciones durante unas maniobras cerca de su base del macizo del Aïr. Los tuareg han protagonizado dos rebeliones contra el Gobierno de Níger, la última de ellas en relación con la explotación de las minas de uranio ubicadas en sus tierras.

Foto: Brent Stirton

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tuareg03. Rebelión en el desierto

Rebelión en el desierto

Combatientes tuareg observan una escuela que ha resultado dañada en la batalla, en el norte de Níger. En los últimos años los tuareg de Níger y Mali se han rebelado, afirmando que sus Gobiernos los gravan con impuestos pero apenas invierten en sus regiones empobrecidas.

Foto: Brent Stirton

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tuareg02. Azul añil

Azul añil

Con las manos manchadas por el tinte añil de sus ropas nuevas, unas tuareg celebran un nacimiento. Estas mujeres no suelen cubrirse el rostro. Los hombres sí lo hacen, ataviados con turbantes.

Foto: Brent Stirton

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tuareg01. Tassili-n-Ajjer

Tassili-n-Ajjer

El viento vespertino agita la túnica de un tuareg que camina por Tassili-n-Ajjer, en el sudeste de Argelia.

Foto: Brent Stirton

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