Vigilancia aérea

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Los drones tienen múltiples aplicaciones, también en el campo de la conservación.
Por ejemplo, luchar contra el furtivismo que amenaza con esquilmar las poblaciones de rinocerontes blanco y negro de Sudáfrica, donde vive el 83 % de los rinocerontes de África. Así lo ha demostrado un equipo de la Estación Biológica de Doñana, del CSIC, que sobre el terreno ha evaluado la capacidad de estos pequeños aviones no tripulados para detectar a los cazadores furtivos en la provincia de KwaZulu-Natal. Equipados con cámaras fotográficas y de vídeo de alta resolución, los drones, de menos de dos metros de envergadura, permitieron a los investigadores localizar a los animales, detectar intrusiones de personas y monitorizar las vallas por las que acceden los furtivos a las fincas. «Sin duda son muy útiles para la vigilancia de áreas sensibles, en especial las de difícil acceso, y constituyen un apoyo tanto en las operaciones contra el furtivismo como en la investigación de la ecología de los rinocerontes», dice Margarita Mulero-Pázmány, una de las investigadoras. Una herramienta importante en un país donde el año pasado fueron masacrados casi mil rinocerontes con el fin de vender sus preciados cuernos en el mercado negro destinado a la medicina tradicional asiática.  —Eva van den Berg / Evalúa