Una patata caliente

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27 de abril de 2015

Este año podría comercializarse una patata creada por ingeniería genética. Utilizando una técnica denominada interferencia por ARN, los científicos han silenciado los genes que hacen que el tubérculo se magullle y se oscurezca cuando está expuesto al aire, las dos características que condenan al vertedero cerca del 30 % de las cosechas de este alimento. Las nuevas patatas contienen además hasta un 70 % menos de un aminoácido que sometido a altas temperaturas se transforma en un compuesto cancerígeno. Se prepara una segunda versión que será resistente al tizón tardío, la enfermedad que causó la Gran hambruna irlandesa.

La nueva patata ha sido bautizada como Innate, pues no contiene genes de otras especies. La interferencia por ARN es un «procedimiento rutinario en investigación –dice Kent Bradford, biólogo de la Universidad de California en Davis–, pero las campañas de marketing de productos creados por ingeniería genética son complicadas».