SolaRoad, el carril bici hecho con paneles solares en Holanda, cumple su primer año de vida

Tras un año de funcionamiento, el pionero prototipo genera más electricidad de lo esperado

Fue el primer carril bici dotado de paneles solares del mundo y hoy, un año después de su inauguración, la cantidad de electricidad que ha generado ha sorprendido gratamente a sus creadores. Se trata de la SolaRoad, ubicada en la ciudad holandesa de Krommenie, que en doce meses ha producido hasta 70 kWh por cada metro cuadrado y año, lo suficiente para abastecer tres casas. Para construir la SolaRoad se ha sustituido el asfalto por un pavimento que integra paneles fotovoltaicos, y además se ha incluido alguna prestación extra: luces led para iluminar el sendero en días de niebla y un sistema para calentar la vía y evitar la formación de placas de hielo en invierno. El primer año de funcionamiento de este pionero carril bici solar ha sido la culminación de la fase de pruebas. El tramo testado, de 70 metros de longitud, ha servido para que los fabricantes extraigan las primeras conclusiones: funciona, y muy bien. Sin embargo, habrá que abaratar los costes. Hagamos cuentas: construir el prototipo de SolaRoad costó tres millones de euros, y en un año ha generado 9.800 kWh de electricidad. Cada kWh ha sido retribuido a 0,19 euros, lo que hace un retorno final de 1.862 euros, demasiado poco para plantearse un retorno de la inversión factible. Pero lo cierto es que, de hacerse a gran escala, los carriles bici solares serían mucho más baratos y sus fabricantes creen que conseguirán hacerlos rentables.

De momento, la parte técnica está resuelta: se trata de unos módulos de hormigón de 2,50 por 3,50 metros con una capa superior transparente (para permitir la infiltración de la luz solar) de vidrio templado de un centímetro de grosor, debajo de la cual se instalan las células solares de silicio cristalino.

Si se logra superar los obstáculos económicos, podremos empezar a soñar en un futuro cercano en el que todas las carreteras actuarán como fuentes de producción de energía. Según afirman sus fabricantes, servirán para alimentar nuestros vehículos mientras circulan, así como el alumbrado público, las luces de tráfico e incluso los hogares. Sería un paso de gigante hacia lo que se denomina un sistema de movilidad energéticamente neutral, un hito que hasta hace poco nos parecía inalcanzable.