Se aprueba en España un medicamento que en los años noventa mató al 95% de los buitres en la India

vuitre

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En la década de 1990 el 95% de las aves carroñeras desaparecieron de la India. Pronto se supo la causa: el diclofenaco, un medicamento antiinflamatorio de uso veterinario bastamente utilizado en ganadería. Millones de buitres murieron a lo largo de esa década, hasta que en 2006 se prohibió definitivamente su uso. El diclofenaco causaba en las carroñeras daños irreparables en el riñón, y la mayoría de las aves muertas autopsiadas revelaron padecer gota, esa enfermedad producida por la acumulación de cristales de sales de urato en distintas partes del cuerpo.
A pesar de estos precedentes, en marzo de 2013 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) autorizó por primera vez en España el uso de dos productos veterinarios en cuya composición se incluye el temible diclofenaco, concretamente el Diclovet y el Dolofenac. El porqué de esta decisión es algo que nadie acaba de entender. Por este motivo un grupo de científicos españoles acaba de publicar en la revista científica de referencia Conservation Biology un artículo en el que piden la retirada inmediata del producto. Antoni Margalida, investigador de la Universidad de Lérida y de la de Berna (Suiza); José Antonio Sánchez Zapata, de la Universidad Miguel Hernández de Alicante; Guillermo Blanco, del Museo de Ciencias Naturales del CSIC, y Fernando Hiraldo y José Antonio Donázar, de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC, son los firmantes de artículo científico.
Desde el Ministerio de Sanidad afirman que estos medicamentos aprobados son genéricos de otros ya autorizados en Italia y que su uso en nuestro país respeta el reglamento comunitario vigente, que establece límites máximos de residuos pare el diclofenaco.
España alberga el 95% de las aves carroñeras europeas. Concretamente 26.000 parejas de buitre leonado (Gyps fulvus), 1.600 parejas de alimoche (Neophron percnopterus), 2.000 de buitre negro (Aegypius monachus) y 125 parejas de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). «Son aves longevas que desempeñan servicios vitales al ecosistema, y sin duda el uso de estos productos supone una nueva amenaza para la conservación de estas especies», afirma Margalida. Los científicos claman por la prohibición de este medicamento que, además, tiene productos homólogos en uso en otros países que no son dañinos para las aves.  –Eva van den Berg/Evalúa