Vida salvaje

Ranacéuticos

Foto: © Biosphoto / Paul Starosta

La piel de los anfibios contiene numerosas sustancias químicas de un gran potencial. Científicos de la Queen’s University, en Irlanda del Norte, aseguran que los péptidos secretados por la rana mono encerada son capaces de frenar el crecimiento de los vasos sanguíneos, un hallazgo prometedor para la oncología. Las secreciones del sapillo de vientre de fuego gigante (cuyo cerebro contiene sustancias germicidas) tienen el efecto contrario, con lo cual podrían ser de gran utilidad a la hora de trasplantar órganos y curar heridas. Otros anfibios exudan una baba antibiótica. «La naturaleza es sabia –asegura Chris Shaw, bioquímico de la Queen’s University–. Desarrolla fármacos desde hace mucho más tiempo que nosotros.»