Philae despierta

26 de junio de 2015

El 12 de noviembre de 2014 el módulo de aterrizaje de la sonda espacial Rosetta, el Philae, tomaba contacto con la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko tras ocho meses y 510 millones de kilómetros de viaje. Todo un logro: por primera vez en la historia se conseguía posicionar un artefacto sobre un cometa, con el objetivo de desvelar su composición y aclarar los orígenes del sistema solar. Después de un aterrizaje accidentado y de rebotar repetidamente, Philae se posó sobre la superficie a más de un kilómetro del lugar previsto. Pero logró ponerse a trabajar: consiguió taladrar el suelo del cuerpo celeste y enviar datos a la Tierra. Sin embargo, debido a su ubicación en una zona de umbría, su batería, dotada de paneles solares, se agotó en pocos días y entró en hibernación.

Ahora, tras siete meses de inactividad y gracias a la trayectoria en dirección al Sol de este cometa, las baterías han vuelto a recibir la energía suficiente para volver a funcionar. Así, el pasado 13 de junio a las 22.28 horas se recibió en la base de la ESA de Darmstaad, en Alemania, una comunicación de 85 segundos durante los cuales Philae pudo retransmitir a través de la sonda Rosetta el fin de su letargo y, además, mandar 300 paquetes de datos que tenía almacenados en su memoria.

«Hola, Tierra ¿puedes oírme?» y «¿Cuánto tiempo he estado dormido?» fueron sus dos primeros mensajes emitidos en Twitter (@Philae2014) tras su retorno a la vida robótica. La sonda Rosetta (@ESA_Rosetta) respondió: «¡Increíbles noticias, mi módulo de aterrizaje Philae está despierto!». Veremos cómo evoluciona ahora este ingenio humano que, con una energía disponible de 24 vatios, anda escudriñando la superficie del 67P a -35 ºC. No hay duda de que la comunidad internacional estará atenta a todos sus movimientos. Mientras tanto, en la ESA dan saltos de alegría, esperando comunicarse pronto con su increíble artilugio espacial.