Philae despierta

El 12 de noviembre de 2014 el módulo de aterrizaje de la sonda espacial Rosetta, el Philae, tomaba contacto con la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko tras ocho meses y 510 millones de kilómetros de viaje. Todo un logro: por primera vez en la historia se conseguía posicionar un artefacto sobre un cometa, con el objetivo de desvelar su composición y aclarar los orígenes del sistema solar. Después de un aterrizaje accidentado y de rebotar repetidamente, Philae se posó sobre la superficie a más de un kilómetro del lugar previsto. Pero logró ponerse a trabajar: consiguió taladrar el suelo del cuerpo celeste y enviar datos a la Tierra. Sin embargo, debido a su ubicación en una zona de umbría, su batería, dotada de paneles solares, se agotó en pocos días y entró en hibernación.

Ahora, tras siete meses de inactividad y gracias a la trayectoria en dirección al Sol de este cometa, las baterías han vuelto a recibir la energía suficiente para volver a funcionar. Así, el pasado 13 de junio a las 22.28 horas se recibió en la base de la ESA de Darmstaad, en Alemania, una comunicación de 85 segundos durante los cuales Philae pudo retransmitir a través de la sonda Rosetta el fin de su letargo y, además, mandar 300 paquetes de datos que tenía almacenados en su memoria.

«Hola, Tierra ¿puedes oírme?» y «¿Cuánto tiempo he estado dormido?» fueron sus dos primeros mensajes emitidos en Twitter (@Philae2014) tras su retorno a la vida robótica. La sonda Rosetta (@ESA_Rosetta) respondió: «¡Increíbles noticias, mi módulo de aterrizaje Philae está despierto!». Veremos cómo evoluciona ahora este ingenio humano que, con una energía disponible de 24 vatios, anda escudriñando la superficie del 67P a -35 ºC. No hay duda de que la comunidad internacional estará atenta a todos sus movimientos. Mientras tanto, en la ESA dan saltos de alegría, esperando comunicarse pronto con su increíble artilugio espacial.