Microbiología

¿Parientes marcianos?

Río Tinto: en busca de organismos capaces de soportar condiciones marcianas

13 de enero de 2012

El pasado 26 de noviembre, el robot explorador Curiosity emprendió su viaje hacia Marte tras ser lanzado desde Cabo Cañaveral, en Florida, Estados Unidos. El objetivo de este todoterreno de la NASA es transportar un sofisticado laboratorio científico (el Laboratorio de Ciencia de Marte) por la superficie del planeta rojo con la finalidad de rastrear la presencia de los pilares químicos de la vida, las moléculas inorgánicas. El mismo día, en Río Tinto, Huelva, una zona de nuestro territorio donde se dan analogías sorprendentes con la geoquímica marciana, se inició la fase de perforación del proyecto Vida Subterránea en la Faja Pirítica Ibérica (IPBSL, por sus siglas en inglés). No es casualidad. Ya hace años que la NASA, el Centro de Astrobiología (CAB) del CSIC, y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) colaboran en el estudio de este río repleto de ácido sulfúrico y metales para encontrar pistas que permitan hacer estudios comparativos con la morfología de Marte, constituido en su mayor parte por hierro. ¿Es posible que los extraordinarios microorganismos que habitan en el extremo ecosistema de Río Tinto fueran parecidos a los que, hipotéticamente, podría haber o haber habido en Marte?

Ricardo Amils, catedrático de microbiología de la UAM y coordinador del proyecto, ya estudió en profundidad los ecosistemas microbianos del río onubense durante el proyecto MARTE (en español, Experimento Astrobiológico de Tecnología e Investigación para Marte), desarrollado entre 2003 y 2006. Ahora, mediante el proyecto IPBSL, financiado por la Fundación Europea para la Ciencia, pretende realizar una perforación de un kilómetro bajo tierra en las zonas de mayor interés geomicrobiológico y descubrir, quizá, nuevos microorganismos capaces de vivir en condiciones similares a las que existen bajo la inhóspita superficie marciana.

Si todo va según lo previsto, el Curiosity llegará a Marte el próximo 12 de agosto y allí se encargará de detectar cualquier dato de vida presente o pasada en la geografía del planeta rojo. El cruce de datos entre ambos estudios quizá nos revele, entre otras muchas cosas, la existencia de unas vidas emparentadas, marcadas por unas condiciones ambientales insoportables para todos los demás seres vivos conocidos hasta el momento. –Eva van den Berg

 

Fotos: NASA

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