Observación marina high-tech

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Foto: Enrique Vidal

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Foto: Enrique Vidal

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Infografía: LADAT / SOCIB

16 de febrero de 2015

En aguas baleares existe una importante Instalación Científico-Técnica Singular (ICTS) que los Gobiernos balear y estatal pusieron en marcha en 2008 para implementar una potente herramienta de observación oceanográfica en el Mediterráneo. Se trata del SOCIB (Sistema de Observación Costero de las Islas Baleares), una infraestructura de oceanografía operacional que se suma a lo último en observación marina. Porque si hasta hace poco los datos se recababan solo desde buques oceanográficos, hoy la apuesta internacional es hacerlo desde múltiples plataformas que acometan tanto la monitorización de parámetros como la predicción y la gestión de datos.
Por ello el SOCIB está dotado de un catamarán, siete drones submarinos –o gliders (vehículos autónomos submarinos)–, un radar de alta frecuencia, satélites y perfiladores Argo (boyas capaces de sumergirse a más de 1.000 metros de profundidad y que, durante su ascenso, controlan una serie de parámetros marinos que conforman una visión completa del estado del mar cada diez días). Toda una red de instrumentos oceanográficos que sirven para medir valores relacionados con el oleaje, las corrientes, la temperatura del mar, la salinidad o la evolución de la línea de costa en las playas.
Y también para proporcionar otros datos más específicos y novedosos: «Desde el SOCIB también llevamos a cabo un estudio para determinar las zonas de puesta del atún rojo y su variabilidad interanual para poder establecer medidas que contribuyan a la sostenibilidad de las pesquerías de esta importante especie», explica Joaquín Tintoré, director del SOCIB.