Conservación

Nace el Observatorio Digital para las Áreas Protegidas

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La Comisión Europea impulsa una base de datos de información ambiental

La pérdida de biodiversidad es desde hace años un preocupante fenómeno en alza. Según los objetivos fijados para 2020 por los 193 países participantes en la última convención de la ONU sobre la diversidad biológica, celebrada en la ciudad japonesa de Nagoya el pasado mes de octubre, al menos un 17 % de la superficie terrestre y de las aguas continentales deberían ser protegidas, así como el 10 % de las áreas costeras y marinas. En la actualidad sólo el 12 % de la superficie terrestre está protegida, el 6 % de las aguas costeras y un 0,5 % de los océanos. Y las 13.000 áreas protegidas existentes no son, según las Naciones Unidas, en absoluto suficientes para asegurar la supervivencia de la biodiversidad en la Tierra.

Uno de los instrumentos esenciales para combatir ese menoscabo de la vida en nuestro planeta es la creación de zonas protegidas, una decisión que los gestores del medio ambiente llevan a cabo a partir de la información recabada por la comunidad científica. Por ello, y para facilitar que los responsables de las tomas de decisiones accedan a la información más relevante, el Centro Común de Investigación (Joint Research Center, JRC) de la Comisión Europea ha concebido el Observatorio Digital para las Áreas protegidas (DOPA, por sus siglas en inglés), gracias a una colaboración establecida con otras organizaciones, como la Infraestructura Mundial de Información para la Biodiversidad (GBIF), la NASA, el Centro de Conservación de las Naciones Unidas (UNEP-World Conservation Monitoring Centre/WCMC), BirdLife Internacional y la Real Sociedad para la Protección de las Aves del Reino Unido (RSPB).

«El objetivo del DOPA es ofrecer información fiable y contrastada y conectar los datos científicos obtenidos sobre el terreno con las observaciones ambientales realizadas desde el espacio», dice Alan Belward, jefe de la unidad de monitoreo medioambiental del JRC. Contrastando e interconectando los datos de manera meticulosa, el DOPA puede ayudar a contestar las preguntas planteadas en la convención de Nagoya. ¿Están las áreas protegidas realmente protegidas? ¿Se hallan en el lugar correcto? ¿Dónde deberían estar ubicadas las próximas zonas susceptibles de ser preservadas? ¿Podrán estas áreas afrontar los cambios ambientales causados por el calentamiento global?

En un mundo que alcanza ya los 7.000 millones de habitantes humanos, y en el que la demandas en agricultura, pesca, energía, agua y superficie urbanizable no dejan de aumentar, paralelamente al aumento de la polución y a la sobreexplotación de los recursos, parece imprescindible lograr por todos los medios la máxima conservación del medio ambiente. El DOPA pone a nuestro alcance los datos para saber qué y cómo hacerlo: dopa.jrc.ec.europa.eu.   –Eva van den Berg

 

Foto: Juergen Richter / Gtres