Espacio

Misión: limpiar el espacio

basura

basura

Los residuos en órbita, objeto de investigaciones científicas

El pasado mes de noviembre el director del programa Vigilancia y Observación Espacial (Space Surveillance and Tracking, SST) de la Agencia Espacial Europea (ESA) impartió una conferencia en Madrid para alertar de la existencia de 500.000 residuos espaciales críticos y explicar el objetivo de dicho programa: detectar, rastrear, predecir e identificar esos objetos que orbitan la Tierra de forma descontrolada. La misma ESA, además de detectar y rastrear lo que se encuentra en órbita, se está planteando el problema de cómo eliminar residuos espaciales inutilizados. Por este motivo ha financiado el proyecto Eliminación de Basura Espacial con Chorros de Iones (Ion Beam Shepherd for Contactless Debris Removal), desarrollado por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos (ETSI) de la Universidad Politécnica de Madrid, que intenta aportar soluciones para reducir el número de esos escombros espaciales que suponen un peligro para futuras misiones.

«El verdadero problema es que los escombros colisionen entre sí, se descompongan en millares de trozos más pequeños e inicien una reacción en cadena, conocida como el síndrome de Kessler, que deje las órbitas comercialmente más atractivas completamente inutilizadas durante décadas o incluso siglos», explica Claudio Bombardelli, investigador principal del proyecto de la ETSI. Para evitar que eso suceda, los investigadores han puesto en marcha un proyecto que persigue deorbitar (o bajar la órbita) mediante un chorro de iones, disparado desde una nave pastor, los objetos más grandes hasta hacerlos entrar en la atmósfera de forma controlada o acompañándolos hasta una «órbita cementerio» donde puedan dar vueltas in eternum sin causar molestias. El proyecto plantea la posibilidad de actuar sobre el residuo sin necesidad de entrar en contacto directo con él y utiliza una tecnología cuyo desarrollo es actualmente viable. «Por el momento hemos alcanzado resultados positivos, pero todavía queda mucho por hacer. Creemos que se podrá llevar a cabo una misión demostrativa de deorbitado en un plazo de 10 años», afirma Bombardelli. –Eva van den Berg

 

Foto: Gráfico de los objetos en órbita identificados hasta el momento realizado por la NASA