Loción en el océano

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1 de junio de 2015

La crema solar que nos aplicamos en la piel va a parar donde no debe. Hasta 6.000 toneladas acaban cada año en aguas costeras. Malas noticias para los bañistas, que acaban desprotegidos frente al sol, pero también para los peces, según el CSIC. Cuando las nanopartículas de uno de los ingredientes clave de las pantallas solares, el dióxido de titanio, se mezclan con el agua y el sol, se genera peróxido de hidrógeno, una sustancia nociva para el fitoplancton que alimenta a los peces y, eslabón tras eslabón, a toda la cadena trófica.

Los investigadores no animan a la gente a aplicarse menos fotoprotección. La solución es que los fabricantes de cremas solares desarrollen sustitutos más ecológicos, afirma la ecóloga marina Cinzia Corinaldesi. De hecho, llevan más de diez años a la caza de una nueva fórmula química que apenas deje rastro.