La tuberculosis, primera causa de muerte por enfermedad infecciosa

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La tuberculosis supera al sida como enfermedad infecciosa más mortal del mundo, según los datos desprendidos de un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado esta semana. La entidad informa que durante 2014 perdieron la vida un total de 1,5 millones de personas en el mundo (400.000 de las cuales padecían también sida), mientras que en el mismo período el VIH causó la muerte a 1,2 millones.

Sin embargo, a pesar de la elevada incidencia en términos absolutos, el informe destaca que la mortalidad provocada por tuberculosis se ha reducido a la mitad durante los últimos 25 años, una caída que fue especialmente significativa a partir del año 2000 como consecuencia de la entrada en vigor de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas. Según la OMS, durante los últimos 15 años el diagnóstico y tratamiento efectivo de los casos detectados ha salvado la vida a unos 43 millones de personas.

"Los avances son alentadores, pero es necesario ampliar los servicios e invertir en investigación si se quiere acabar con esta epidemia", declara la directora general de la OMS, Margaret Chan. En efecto, la organización estima que existen en el mundo 9,6 millones de personas contagiadas, de las cuales únicamente 6 millones han sido diagnosticadas. Las deficiencias en materia de detección y tratamiento son especialmente graves entre los pacientes con tuberculosis multirresistente. De los 480.000 casos que se estima hubo en 2014, solo aproximadamente una cuarta parte (123.000) fueron detectados y notificados a las autoridades nacionales.

Para combatir la enfermedad la OMS se ha marcado un objetivo todavía más ambicioso en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: reducir un 90% la mortalidad por tuberculosis para el año 2030. «Si queremos alcanzar este objetivo, tendremos que invertir mucho más, además de mejorar la cobertura sanitaria universal y combatir la pobreza. Queremos que las comunidades más vulnerables del mundo sean las primeras, y no las últimas, en beneficiarse de nuestros esfuerzos», declara Eric Goosby, enviado especial de las Naciones Unidas para la Tuberculosis.