La península Ibérica desde el espacio

La contaminación lumínica se ha convertido en un problema común en las regiones más urbanizadas del planeta. Una iluminación mal diseñada altera radicalmente los ritmos circadianos de muchas especies

La península Ibérica desde el espacio

La península Ibérica desde el espacio

7 de diciembre de 2015

El astronauta de la NASA Scott Kelly ha celebrado su día 249 a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) compartiendo en su cuenta de Twitter @StationCDRKelly esta espectacular fotografía de la península Ibérica vista desde el espacio. «Día 249. España y Portugal resplandecientes después de la oscuridad. Buenas noches desde la ISS» #YearInSpace.

Las regiones más iluminadas de la imagen corresponden a los núcleos más poblados de la Península (se distingue perfectamente la localización de Lisboa y la de Oporto en Portugal y las ciudades de Madrid y Sevilla en España, así como las costas cantábrica y mediterránea). La contaminación lumínica se ha convertido en un problema común en las regiones más urbanizadas del planeta. Una iluminación mal diseñada altera radicalmente los niveles y ciclos lumínicos a los que muchas especies están adaptadas. La luz artificial puede perjudicar las migraciones, la reproducción y la alimentación de muchos organismos vivos, incluido el ser humano. La oscuridad es esencial para nuestro bienestar biológico del mismo modo que lo es la luz. La alternancia regular de sueño y vigilia en nuestras vidas forman parte del ritmo circadiano (el ciclo biológico interno que cambia en un tiempo determinado), con lo que su alteración afecta negativamente a nuestro organismo.

Para luchar contra este problema y ayudar a concienciar a la población, diversas organizaciones, como la Asociación Internacional del Cielo Oscuro (International Dark Sky Association) emiten certificados especiales a aquellos lugares que mejor conservan la oscuridad de sus cielos. En nuestro país la necesidad de combatir la iluminación excesiva quedó reflejada en la ley 34/2007 sobre la calidad del aire y protección de la atmósfera, en la que se insta a los poderes públicos a “prevenir, minimizar y corregir los efectos de la contaminación lumínica en el cielo nocturno”. En los últimos años numerosos municipios han realizado grandes esfuerzos para mejorar la eficiencia energética y reducir la contaminación lumínica en sus calles. Entre las medidas más extendidas se cuentan la instalación de farolas que iluminen únicamente el suelo o la utilización de leds en todo el alumbrado público. Si nuestras autoridades se lo toman en serio, tal vez en breve seamos nosotros quienes podamos ver la Estación Espacial Internacional en una noche despejada.