La «lluvia roja» que tiñó el agua de un pueblo de Zamora

Una microalga, probablemente venida de muy lejos, responsable del fenómeno

Haematococus pluvialis

Haematococus pluvialis

19 de noviembre de 2015

Recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Salamanca ha aclarado un misterio que el pasado mes de otoño dejó a los habitantes del pueblo de Fuente Encalada, en Zamora, más que sorprendidos. El agua de los abrevaderos del lugar apareció teñida de rojo sin que nadie supiera por qué. ¿Se trataba de algún agente contaminante caído por precipitación? ¿Alguien había realizado un vertido clandestino? Intrigado, Joaquín Pérez, un vecino de Ayoó de Vidriales, el pueblo colindante, decidió recoger distintas muestras de agua de lluvia a lo largo de todo el otoño y el invierno pasados y observó que, efectivamente, el fondo y los bordes de los recipientes usados aparecían teñidos de rojo debido a lo que parecía ser unas pequeñas partículas. Pérez mandó sus muestras a la Universidad de Salamanca, donde un grupo de geólogos se encargó de estudiarlas. Hace unos días, publicaron los resultados de esa investigación.

Tras observar las muestras bajo el microscopio, pudieron aclarar que se trata de una microalga de la especie Haematococus pluvialis, que, según explica el geólogo Javier Fernández-Lozano, coautor del estudio, bajo condiciones de estrés sintetiza la astaxantina, un pigmento carotenoide rojo. Si la única célula que compone el alga detecta que las condiciones ambientales no son favorables, segrega esta astaxantina y procede a enquistarse.

Pero, resuelto este dilema, surgió otro. ¿De dónde vino la microalga? Los investigadores comprobaron que ni en el cercano lago de Sanabria ni en los embalses circundantes había presencia de Haematococus pluvialis. Todo parece indicar que llegó volando, transportada por el viento, pero no se sabe de qué lugar exacto. Puede que de muy lejos, incluso podría haber viajado desde América del Norte, donde es habitual. Globalización total, a nivel unicelular.