La familia es lo primero: Las células de levadura cooperan solo con sus "parientes"

levadura

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Un estudio evidencia este comportamiento, que demuestra también como estas células dejan morir de inanición a otras de la misma especie si son foráneas.

¿Sabíais que las células de la levadura cooperan entre sí cuando se disponen a acometer ese casi mágico proceso de la fermentación, que es el que nos permite, entre otras cosas, degustar alimentos tan estupendos como el pan, el vino o la cerveza? Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, dirigido por Kate Campbell, esa cooperación metabólica (la cualidad de los seres vivos de intercambiar ciertas sustancias para producir determinadas reacciones bioquímicas en un organismo) tiene algunas "normas sociales" que han dejado sorprendidos a los científicos. Las células de levadura que viven juntas en una misma comunidad, del mismo "grupo familiar", se ayudan entre ellas para asegurarse el alimento, pero dejan morir de hambre a las células foráneas, aunque sean de la misma especie, sin ningún tipo de contemplación. Las células de levadura de la misma comunidad intercambian nutrientes únicamente si existe un parentesco entre ellas. Las demás, mueren de inanición.

El experimento, realizado gracias al patrocinio de la organización Wellcome Trust y el Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés), generó, mediante técnicas de biología sintética, una célula de levadura madre metabólicamente competente. A partir de esta se generaron un número de "hijas" manipuladas genéticamente con ciertas deficiencias en su metabolismo. Pero a pesar de ello, sobrevivieron gracias a la ayuda de su entorno comunitario. La cooperación fue tan exitosa que las posibles desventajas funcionales quedaron anuladas. En cambio, al introducir otras células "forasteras", no se estableció ningún tipo de interacción social.

Ahora que sabemos un poco más sobre esos lazos familiares tan estrechos, todo indica que los científicos aprenderán nuevas formas de, por ejemplo, destruir ciertas comunidades de hongos patógenos para el hombre e incluso células tumorales. O, en la otra cada de la moneda, generar grandes comunidades cooperantes para producir biomoléculas de interés, ya sea en el campo de los biocombustibles, las vacunas o los suplementos alimenticios. El increíble mundo de las levaduras no dejará nunca de sorprendernos.