Kepler, bailando con las estrellas

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6 de febrero de 2015

En la Europa convulsa de principios del siglo XVII un astrónomo y matemático alemán revolucionó el pensamiento científico con unas teorías sobre el movimiento de los planetas que sentarían los pilares de la ciencia moderna. Johannes Kepler fue un hombre profundamente religioso que escogió las herramientas del pujante método científico para desarrollar una visión del cosmos que reflejara la armonía divina, pero su fe en la ciencia y su incansable perfeccionismo lo llevaron a reafirmar y perfeccionar el heliocentrismo copernicano, allanando el camino a las posteriores leyes de Newton. Fue probablemente el primer astrofísico, el primero que pensó que física y astronomía no eran campos diferentes, y que el movimiento de los astros respondía a causas físicas.

Aseguró que el Sol era el centro del universo, alrededor del cual giran los planetas, pero no en círculos, como afirmaba Copérnico, sino formando elipses; constató que la fuerza ejercida por el astro rey se diluye con la distancia (lo cual explica que los planetas más lejanos giren más despacio) y razonó por qué no apreciamos el movimiento de la Tierra y sí el de un objeto cuando este cae al suelo.

Aunque su forma de abordar la ciencia –influida por la astrología y el misticismo geométrico– está hoy obsoleto, el trabajo de Kepler se contempla actualmente como una página fundamental de la historia científica. Una hermosa página de bellos colores que destacan sobre un fondo de disculpables borrones. Un capítulo indispensable para entender la ciencia moderna que te presentamos en el número especial de National Geographic Kepler: El movimiento planetario, ¡ya en tu quiosco!