Hubble: el gran ojo cósmico

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Nebulosa de la Hélice

Nebulosa de la Hélice

La nebulosa de la Hélice resplandece en su cobertura gaseosa expulsada por una estrella moribunda del tamaño del Sol. Aunque parece una rosquilla vista desde la Tierra, las evidencias científicas sugieren que su formación consiste en dos discos gaseosos prácticamente perpendiculares entre sí. Situada a 690 años luz, es una de las nebulosas planetarias más cercanas a la Tierra.

NASA, ESA, C. R. O’DELL (UNIVERSIDAD VANDERBILT), M. MEIXNER Y P. McCULLOUGH (STScI)

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Una estrella agonizante

Una estrella agonizante

La nebulosa Ojo de Gato se formó cuando una estrella moribunda semejante al Sol fue expulsando capas esféricas de gas a intervalos regulares, como los círculos producidos por una piedra en un lago cósmico. En 2004 el Hubble volvió a visitarla y desveló al menos 11 círculos concéntricos de gas que habían sido desprendidos por dicho astro. Esta imagen en alta resolución reveló a los astrónomos que las capas de material estelar habían sido expulsadas en intervalos de 1.500 años luz, creando una estructura cósmica similar a las capas de una cebolla.

NASA, ESA, HEIC y HUBBLE HERITAGE TEAM (STScI/AURA), POR CORTESÍA DE R. CORRADI (GRUPO DE TELESCOPIOS ISAAC NEWTON, ESPAÑA) Y Z. TSVETANOV (NASA)

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Nebulosa de Orión

Nebulosa de Orión

Este mosaico tricolor muestra una pequeña porción de la nebulosa de Orión. En ella se aprecian objetos alargados orientados hacia las estrellas más brillantes de la región, penachos de material alrededor de las estrellas jóvenes y discos protoplanetarios.

C. R. O’DELL (UNIVERSIDAD RICE) Y NASA

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Nebulosa del Cangrejo

Nebulosa del Cangrejo

Esta es la imagen más detallada que existe de la nebulosa del Cangrejo. En ella aparecen los incontables filamentos de gas de hidrógeno que se enmarañan a través de los restos de una explosión de supernova. Los astrónomos de la antigua China fueron testigos de la explosión que dio lugar a la nebulosa en el año 1054; sus escritos hablaban de una nueva y brillante estrella visible en el cielo durante dos semanas.

NASA, ESA, J. HESTER Y A. LOLL (UNIVERSIDAD DEL ESTADO DE ARIZONA)

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Objeto de Hoag

Objeto de Hoag

Un anillo de estrellas azules y calientes gira en torno al núcleo amarillo de una galaxia llamada Objeto de Hoag, localizada a unos 600 millones de años luz de la constelación de la Serpiente. La anchura de la galaxia es de unos 120.000 años luz, algo más que la de nuestra Vía Láctea. Dominado por agrupaciones de estrellas masivas jóvenes, el anillo azul (probablemente los restos de una galaxia que pasó por las inmediaciones hace 2.000 o 3000 millones de años) contrasta con el núcleo amarillo, formado en su mayoría por estrellas más antiguas.

NASA Y HUBBLE HERITAGE TEAM (STScI/ALIRA), POR CORTESÍA DE RAY A. LUCAS (STScI/ALIRA)

Un cuarto de siglo después de su puesta en órbita, nadie puede dudar de que el Hubble es el telescopio espacial más popular del mundo. Sus imágenes de galaxias, nebulosas y estrellas moribundas no solo fascinan a los astrónomos, para los que el telescopio espacial se ha convertido en una leyenda viva. Maravillan por igual a los millones de personas que se asoman a esa ventana abierta al espacio.    

Sin embargo, el mayor hito del Hubble sigue siendo su aportación a la ciencia. El telescopio se ha convertido en el instrumento científico más popular del mundo. Los datos que ofrece son un festín para los astrónomos, y sus maravillosas imágenes de cúmulos estelares, nebulosas y galaxias han hecho que su nombre (homenaje a Edwin Hubble, descubridor de la expansión del universo) sea casi tan conocido como el de Google. No en vano, en los 25 años que han pasado desde su lanzamiento se ha convertido en uno de los instrumentos científicos más productivos de la NASA: tiene en su haber más de 1,2 millones de imágenes sobre las que se han publicado más de 12.000 artículos.

Pero la historia del Hubble no fue un camino de rosas. Su lanzamiento se retrasó debido al accidente del transbordador espacial Challenger en 1986, un episodio que obligó a aplazar todas las misiones de la NASA. Después cayó en una especie de coma electrónico y finalmente se descubrió que era miope: su espejo primario de 2,40 metros de diámetro tenía un defecto de fábrica: un ligero error de pulido emborronaba sus imágenes. Pero lejos de dar la misión por perdida, cada dificultad supuso un nuevo reto para los científicos, quienes idearon hasta cinco misiones de reparación y mantenimiento para que el telescopio espacial siguiera siendo nuestro ojo en el universo. La mirada de los astrónomos está puesta ahora en el James Webb, un flamante telescopio espacial dotado de un espejo de 6,50 metros de diámetros cuyo lanzamiento está previsto para el año 2018. Pero ahí sigue el Hubble, 25 años después, enviando imágenes de galaxias remotas, explosiones cósmicas y nebulosas situadas a miles de años luz de la Tierra.

Más información: en el reportaje «Grandes éxitos del Hubble», publicado en el número de julio de 2015, Zoltan Levay, director del equipo de imagen del telescopio, nos muestra sus diez favoritas.