SERIE ALIMENTACIÓN

Subidón de cafeína

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cafe.

Fotoilustración: Rebecca Hale

Desde hace siglos, los amantes del café en Europa occidental y América del Norte tenían a su entera disposición los granos cultivados en climas tropicales. Ahora empiezan a tener competencia, a medida que una nueva generación de urbanitas adquiere el gusto por esta bebida y las cafeterías se multiplican en ciudades de Asia, Europa del Este y Oriente Medio, regiones tradicionalmente vinculadas al té.
Incluso en Brasil, hasta hace muy poco el mayor productor de café del mundo, hay un creciente deseo por degustar una taza de café corto y cargado, el preferido del país. «A todo el mundo le gusta salir a tomar un cafezinho, y los jóvenes están adoptando el café como bebida favorita –dice Robério Silva, director ejecutivo de la Organización Internacional del Café–. El mercado nacional está creciendo a un ritmo asombroso.»
Silva atribuye el pico mundial de popularidad del café a la aparición de nuevos consumidores, en lugares como Rusia e Indonesia, que se caracterizan por tener unas rentas al alza y por la adopción de costumbres de Occidente. Además, los países productores fomentan el consumo interno para estabilizar los precios en bien de los caficultores. Juntos, augura Silva, es seguro que espabilarán el sector cafetero.