Escrito en las rocas

En los sedimentos tipo flysch ubicados en Zumaia, en la provincia de Gipuzkoa, pueden leerse 50 millones de años de la historia geológica de la Tierra, y constituyen una referencia para los geólogos de todo el mundo.

granangulargener2011

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23 de diciembre de 2011

Fotografías de Juan Carlos Muñoz

El flysch de Zumaia es un libro abierto de la geología de la Tierra. Esta es quizá la frase más utilizada para definir este tipo de formación sedimentaria presente en el que se considera el yacimiento vertical de rocas, o afloramiento, con uno de los mejores registros geológicos del mundo durante 50 millones de años. Compuesto por una serie de estratos emergidos que conforman una cadena de acantilados a lo largo de varios kilómetros entre las localidades guipuzcoanas de Deba y Zumaia, el lugar es extraordinario para quienes saben leer en este libro pétreo. Por eso forma parte de la Red Europea y Global de Geoparques, tutelada por la Unesco y cuyo objetivo es preservar el patrimonio natural.

Desde hace poco más de un año, la Comisión Internacional de Estratigrafía (ICS) lo declaró «referente internacional de la historia de la Tierra», al definir allí dos estratotipos de límite entre pisos geológicos. Como símbolo de tan im­­portante distinción fueron colocados en la zona de la playa de Itzurun dos clavos dorados, o golden spikes, que señalizan la ubicación de dos estratos que los geólogos consideran referencia mundial.

Un flysch define un conjunto de rocas sedimentarias en capas, en las que se alternan rocas duras con otras más blandas

«Los estratotipos son los lugares del mundo donde se evidencia en las rocas un límite geocronológico, la división entre un piso geológico y otro –explica Eustoquio Molina, catedrático de paleontología del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, que lleva estudiando el afloramiento desde hace 25 años–. En el caso de Zumaia, un estratotipo marca el límite entre el piso daniense y el selandiense (de 61,1 millones de años), y el otro, entre el selandiense y el thanetiense (de 58,7 millones de años).» Sin duda, un lugar imprescindible para cualquier geólogo que estudie este capítulo de la historia de la Tierra acaecido dentro del período del paleoceno, hace entre 65 y 55 millones de años, opina Molina, que también es presidente de la Subcomisión Internacional de Estratigrafía del Paleógeno, cargo desde el cual promocionó este yacimiento en la ICS.

Un flysch (voz de origen alemán que significa «terreno que se desliza») define un conjunto de rocas sedimentarias dispuestas en capas, en las que se alternan rocas du­­ras con otras más blandas. En la costa de Gipuzkoa este tipo de sedimentación ha formado hermosos acantilados llenos de fósiles, en especial foraminíferos. Científicos de todo el mundo visitan el lugar desde hace más de 50 años, porque «además de ser el enclave de estos famosos estratotipos, este corte permite estudiar importantes eventos de extinción y cambios climáticos, concretamente los acaecidos en los límites entre el cretácico y el paleoceno, y entre el paleoceno y el eoceno», dice Asier Hilario, coordinador científico del Biotopo Deba Zumaia (dependiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa) y encargado de gestionar, conservar y divulgar el afloramiento.

El flysch de Zumaia no solo nos habla del pasado. También nos permite interpretar la evolución de la geología en el futuro. Los «lectores de rocas» ya están en ello.