¿Está en peligro la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea, declarada recientemente Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es un referente mundial en cuanto a alimentación saludable. Sin embargo, según la FAO, podría estar en peligro precisamente en el mismo lugar donde nació. Un informe de esta organización analiza el impacto de los cambios de vida y de la globalización en los países mediterráneos.

Según reza el estudio, realizado por la FAO y el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM) y presentado recientemente en la Exposición Universal de Milán, la región mediterránea está experimentando una «transición nutricional», alejándose de su antigua dieta, considerada durante mucho tiempo un modelo de vida saludable y un ejemplo de sistema alimentario sostenible que preserva el medio ambiente y fomenta el consumo de productos locales.

La globalización, el comercio mundial de alimentos y los cambios en los hábitos de vida están alterando los patrones de consumo en el Mediterráneo, donde se están dejando atrás frutas y legumbres para orientarse más hacia la carne y los productos lácteos. Mientras que en el Mediterráneo meridional se sigue luchando contra la subalimentación, muchos otros países de esta región se enfrentan cada vez más a la obesidad y el sobrepeso.

La abundancia de productos importados del exterior y la transformación de paisajes locales en monocultivos provoca que los sistemas alimentarios tradicionales se vean afectados por unos hábitos dietéticos cambiantes. Las estimaciones sugieren que hoy tan solo se sigue produciendo en la región un 10% de las variedades de cultivos tradicionales, muchos de los cuales han sido sustituidos por un número limitado de cultivos no nativos mejorados.

El turismo, el desarrollo urbano, el agotamiento de los recursos naturales y la pérdida de los conocimientos tradicionales contribuyen, según el estudio, a una rápida disminución de la diversidad genética de los cultivos y las razas animales en todo el Mediterráneo.

«La dieta mediterránea es nutritiva, está integrada en las culturas locales, es sostenible desde el punto de vista ambiental y es compatible con las economías locales –señaló Alexandre Meybeck, coordinador del Programa de Sistemas Alimentarios Sostenibles de la FAO–. Por este motivo es esencial que continuemos promoviéndola y apoyándola

La FAO y el CIHEAM (una organización de 13 países miembros que cooperan en los ámbitos de la agricultura, la alimentación, la pesca y los territorios rurales en el Mediterráneo) trabajan de forma conjunta para aumentar la comprensión internacional sobre cómo lograr dietas mediterráneas más sostenibles. Su objetivo: desarrollar estudios de casos locales sobre cómo aumentar la producción de forma sostenible y promover la conservación de la dieta tradicional.

Este estudio es fruto de la colaboración entre el CIHEAM y el Programa FAO/PNUMA sobre sistemas alimentarios sostenibles.

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