Detectores de violencia cósmica

Los telescopios MAGIC captan rayos gamma de tres objetos situados fuera de la Vía Láctea

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17 de enero de 2011

Desde su espectacular ubicación en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla canaria de La Palma, los telescopios MAGIC I y MAGIC II (Major Atmospheric Gamma-ray Imaging Cherenkov) han detectado en los últimos meses una radiogalaxia (una galaxia muy brillante por su alta emisión de ondas de radio), los núcleos de galaxia activos más lejanos identificados hasta el momento y una tercera fuente de rayos gamma de naturaleza desconocida. Los MAGIC están especializados en captar los rayos gamma de muy alta energía que desprenden los fenómenos más violentos del universo. Entre los diversos sucesos cósmicos que generan este tipo de radiación se encuentran las explosiones de estrellas masivas en forma de supernovas, las estrellas de neutrones que resultan de estas explosiones, la materia que cae en el interior de los agujeros negros o los choques entre estrellas que orbitan unas alrededor de la otras.

Los dos telescopios MAGIC, de 17 metros de diámetro, son, junto con el telescopio Fermi que la NASA puso en órbita alrededor de nuestro planeta a mediados de 2008, los instrumentos más sensibles del mundo en cuanto a rayos gamma se refiere. Y son el fruto de una colaboración científica internacional en la que han tomado parte instituciones de España, Alemania, Italia, Finlandia, Polonia, Suiza, Croacia y Bulgaria.

MAGIC I fue construido en 2003, y en 2008 nació MAGIC II, con el doble de sensibilidad que su «hermano» mayor. Sin embargo, lo mejor de sí mismos lo dan cuando trabajan en colaboración. «Cuando operan juntos, en el llamado modo estereoscópico, detectan energías de frecuencias mucho más bajas y a mucha más velocidad. Este modo de trabajo mejora enormemente la labor de los MAGIC, porque los rayos gamma son absorbidos cuando topan con la omnipresente luz procedente de las estrellas y con el polvo cósmico, un fenómeno que sucede mucho menos cuando la energía es menor», explica Juan Cortina, físico del Instituto de Física de Altas Energías (IFAE) de Barcelona. El IFAE es, junto con la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona, el Instituto Astrofísico de Andalucía, el Instituto Astrofísico de Canarias y el Instituto de Ciencias del Espacio, uno de los centros españoles de investigación que colaboran en el proyecto MAGIC. Entre todos gestionan estos detectores de lejanas «energías violentas», fuente de importantes pistas sobre la evolución de un universo del que, lentamente, sabemos cada vez más. —Eva Van den Berg

Foto: Eva Van den Berg