Un test de orina para detectar la malaria

Una pequeña tira reactiva permite detectar la presencia de malaria sin necesidad de realizar un análisis de sangre

13 de mayo de 2016

Tan sencillo como una tira reactiva. Similar a las utilizadas para medir el PH o la glucosa de nuestro organismo, pero en este caso utilizada para detectar la malaria, una enfermedad que, a pesar de haber sufrido un drástico retroceso en los últimos años, todavía provoca cientos de miles de muertes al año.

El nuevo dispositivo, llamado Urine Malaria Test (UMT por sus siglas en inglés), pendiente de aprobación clínica, podría contribuir a una detección precoz de esta enfermedad, causada por la infección de un parásito denominado plasmodio que se transmite al ser humano por la picadura de mosquitos hembra del género Anopheles. La malaria puede poner en peligro la vida de su portador en poco tiempo, pues afecta directamente al aporte de sangre a los órganos vitales, con lo que una detección temprana puede resultar vital para el paciente.

Al poder ser manipulado por cualquier persona permite detectar la enfermedad sin necesidad de acudir a un laboratorio

Según afirman sus creadores, el UMT permite detectar la presencia de proteínas del plasmodio presentes en la orina de una forma rápida y sencilla. Además, puede ser manipulado por cualquier persona (a diferencia de un análisis de sangre), con lo que resulta especialmente útil para detectar la enfermedad sin necesidad de acudir a un laboratorio. Solo es necesario depositar la tira reactiva en un recipiente liquido con al menos cinco gotas de orina, dejar que esta absorba el líquido durante un par de minutos y esperar otros 20 minutos para ver la reacción química. El resultado es positivo si aparecen dos líneas en la tira.

Según la OMS, solo el año pasado la malaria segó la vida de unas 438.000 personas en todo el mundo. Recientemente el organismo internacional advirtió en un informe de la necesidad de incrementar las medidas para prevenir, controlar y eliminar la enfermedad a través de métodos que se han demostrado eficaces, como el uso de mosquiteras, la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual, las pruebas diagnósticas y el tratamiento con medicamentos antipalúdicos. Dichas medidas han logrado reducir hasta un 60% el número de muertes en los últimos 15 años. Sin embargo, según datos de la misma organización, actualmente existen 3.200 millones de personas expuestas a la enfermedad, casi mitad de la población mundial. La guerra contra la malaria todavía no ha terminado, pero la detección precoz podría ser una batalla decisiva.

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