Recuperan la osamenta de un mamut que vivió hace 13.000 años en México

El animal pudo quedar varado en un lago poco profundo debido al fango y a su enorme peso y finalmente fue apresado por humanos o depredadores, que lo despedazaron

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mamut1. Un hallazgo fortuito

Un hallazgo fortuito

Los restos óseos del mamut, hallados fortuitamente el pasado mes de diciembre durante la construcción de un sistema de drenaje.

Foto: Mauricio Marat, INAH

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mamut2. Colmillos curvados

Colmillos curvados

Sus colmillos curvados o defensas miden 1,3 metros de largo y casi 18 centímetros de diámetro.

Foto: Mauricio Marat, INAH

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mamut3. Conjunto de huesos

Conjunto de huesos

Los investigadores han recuperado partes grandes como la pelvis y el cráneo y también más de diez costillas, una decena de vértebras, escápulas, húmeros, cúbitos, radios, fíbulas y un fémur.

Foto: Mauricio Marat, INAH

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mamut4. Excavación arqueológica

Excavación arqueológica

La posición desordenada de los huesos sugiere, según Córdoba Barradas, que el animal pudo quedar varado en un lago poco profundo debido al fango y a su enorme peso y finalmente fue apresado por un grupo de humanos o depredadores, que lo despedazaron o destazaron.

Foto: Mauricio Marat, INAH

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mamut5. A dos metros y medio de profundidad

A dos metros y medio de profundidad

La osamenta ha aparecido a unos dos metros y medio de profundidad, por debajo de la calle La Saucera, en Tultepec.

Foto: Mauricio Marat, INAH

Alec Forssmann

26 de mayo de 2016

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha recuperado gran parte de la osamenta de un mamut que vivió hace unos 13.000 años en el actual municipio de Tultepec, al norte de Ciudad de México, anunció el INAH el pasado 17 de mayo. Los restos óseos del mamut, en buen estado de conservación, fueron hallados fortuitamente el pasado mes de diciembre durante la construcción de un sistema de drenaje y la excavación de los mismos ha finalizado recientemente.

La excavación arqueológica ha permitido conocer la composición del suelo: rellenos modernos de escombros y basalto en las capas más superficiales, reminiscencias de suelos agrícolas y episodios de sequías, ceniza volcánica de erupciones ocurridas hace 12.900 años y, finalmente, limos verdosos que sugieren la existencia de un antiguo pantano. En este último estrato se encontró la mayor parte de la osamenta que, según el análisis estratigráfico, tiene unos 13.000 ó 14.000 años de antigüedad y data de finales del Pleistoceno. Los sedimentos del suelo han propiciado su magnífico estado de conservación.

La osamenta se encontró entre unos limos verdosos que sugieren la existencia de un antiguo pantano

Los investigadores han recuperado más de diez costillas y una decena de vértebras, además de las escápulas, húmeros, cúbitos, radios, fíbulas y un fémur. Destacan algunas partes de grandes dimensiones que conservan su relación anatómica, como la pelvis, que es el hueso más grande, y el cráneo, al que están unidos los colmillos curvados y un molar superior perfectamente visible. "Era un adulto joven, posiblemente de entre 20 y 25 años de edad, que pudo haber medido tres metros de altura, es decir, tenía un gran tamaño porque sus defensas miden 1,3 metros de largo y casi 18 centímetros de diámetro", explica Luis Córdoba Barradas, el especialista del INAH, quien ha dirigido la excavación arqueológica.

La posición desordenada de los huesos sugiere, según Córdoba Barradas, que el animal pudo quedar varado en un lago poco profundo debido al fango y a su enorme peso y finalmente fue apresado por un grupo de humanos o depredadores, que lo despedazaron o destazaron.