¿Queremos humanos en Marte? Mejor empezar con una estación espacial marciana

Lockheed Martin ha anunciado este año una idea audaz para poner humanos en la órbita de Marte en 2028. Así es como funcionaría

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Valles Marineris, la cicatriz de Marte

Valles Marineris, la cicatriz de Marte

Una imagen de Marte tomada por los satélites de la NASA muestra una gran cantidad de accidentes geográficos, entre ellos el gigantesco Valles Marineris.

Foto: NASA

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El planeta rojo

El planeta rojo

Viendo esta imagen no es difícil entender porqué Marte es conocido comúnmente como "el planeta rojo". De hecho, desde la Tierra se puede apreciar (cuando es visible), una ligera coloración rojiza incluso sin utilizar telescopios de observación astronómica.

Foto: NASA

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La ISS, un balcon único a la Tierra

La ISS, un balcon único a la Tierra

La Estación Espacial Internacional (ISS) es el único lugar fuera de la Tierra donde hay humanos. Solo unos pocos afortunados han tenido la suerte de disfrutar de las fantásticas vistas que ofrecen los 400 kilómetros de altura a los que orbita la ISS. 

NASA

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Monte Olimpo, Marte

Monte Olimpo, Marte

El monte Olimpo de Marte es el mayor volcán conocido en el sistema solar y uno de los lugares más fascinantes del planeta rojo.

Foto: NASA

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Curiosity, un explorador incansable

Curiosity, un explorador incansable

Hasta ahora solo se han enviado robots exploradores autónomos a la superficie marciana. Curiosity, en la imagen en Marte, ha sido uno de los mayores éxitos de los últimos tiempos de la NASA, al permitir conocer mucho más a fondo a nuestro rojizo vecino. De hecho, en 2021 la agencia americana tiene planeado mandar un nuevo vehículo de exploración similar a Curiosity.

Foto: Marte

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La península Ibérica desde el espacio

La península Ibérica desde el espacio

Desde la ISS los astronautas, además de estudiar nuestro planeta, toman bellísimas imágenes tanto de día como de noche. En este caso se puede apreciar la península Ibérica desde el espacio de noche, con los núcleos de población más importantes iluminados. ¿Imaginas que existiese una estación espacial orbitando continuamente Marte y enviando imágenes tan imponentes como esta?

Foto: NASA

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Una de las principales empresas del sector aeroespacial acaba de lanzarse a la aventura marciana: Lockheed Martin ha anunciado sus planes para llevar a humanos al planeta rojo en 2028. Pero, en vez de llevarlos directamente a la superficie, cuentan con poner en órbita alrededor de Marte una nave que tendría funciones análogas a las de la Estación Espacial Internacional (ISS).

La idea, que se hizo pública el 18 de mayo en la Cumbre Humanos a Marte celebrada en Washington, D. C. (Estados Unidos), supone el esfuerzo más reciente para concebir una misión a Marte factible y rentable para la NASA, que sigue avanzando en la iniciativa de viaje a Marte en la que trabaja toda la agencia.

"Estamos presentando un posible escenario", afirmó durante el anuncio Wanda Sigur, vicepresidenta de Lockheed Martin y directora general de proyectos espaciales civiles. Admite que no es lo mismo que poner un pie en Marte, pero que aprovecha muchos de los componentes que se están diseñando para llevar seres humanos a otros planetas.

Los planes de la empresa, que se presentan en un vídeo muy elocuente, se apoyan mucho en proyectos de materiales que la NASA ya tiene en marcha, sobre todo en el del módulo de tripulación para espacio profundo Orion que Lockheed Martin está fabricando para la agencia espacial.

Camino a la Luna en 2018

Se espera que el módulo Orion salga por primera vez de las órbitas bajas de la Tierra en una misión no tripulada a la Luna en 2018 y en una misión tripulada que pasará cerca de la Luna de una forma muy parecida a la Apolo 8 en 2021. A lo largo de 2025, la agencia llevará a cabo misiones cada vez más ambiciosas a distancias semejantes a la de la Luna que culminarán con una prueba en la que la tripulación estará a una distancia de unos tres días de viaje de la Tierra, lo que les permitirá volver rápidamente en caso de emergencia. El trayecto de la Tierra a Marte llevará un mínimo de seis meses.

Conforme a esta propuesta, en 2026 la NASA pondrá en órbita alrededor de Marte una estructura compuesta por módulos no habitados y paneles solares. Los viajeros humanos atracarán en este puesto de avanzada dos años después para crear lo que la empresa ha dado en llamar el Campamento Base de Marte, un laboratorio con soporte vital para seis astronautas que serviría de punto de partida para futuras misiones.

Audaz pero poco preciso

Como muchas de las ideas que se han planteado para llevar seres humanos a Marte, este último plan es arriesgado y requiere una ejecución impecable de los primeros esbozos de misiones del módulo Orion, por no hablar de un apoyo político y unos avances técnicos importantes.

"Tienen mi admiración por su audacia —afirma Scott Hubbard, director del Centro de Excelencia para el Transporte Comercial Espacial de la Universidad de Stanford—. Tendrán que salir muchísimas cosas bien".

Y no es la primera propuesta de misión para establecer un puesto de avanzadilla en Marte con un calendario ajustado.

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"Un calendario a doce años vista no es nada nuevo —comenta David Portree, documentalista del Centro de Astrogeología del Servicio Geológico de los Estados Unidos y autor de Humanos a Marte—. En 1963, los ingenieros de la NASA estudiaron si se podría aterrizar en Marte en 1971".

Y, en 2015, la ONG Sociedad Planetaria estableció en un taller un plan similar que se basaba en un estudio del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) concebido para poner humanos en órbita alrededor de Marte, y tal vez hacer algunas visitas a Fobos y Deimos, las lunas de Marte, en 2033.

Hubbard fue uno de los codirectores del taller de la Sociedad Planetaria y destaca lo difícil que resulta evaluar el plan sin más detalles. "Lo único que veo es que este estupendo vídeo habla de 2028. No puedo conseguir una respuesta definitiva sin conocer sus fundamentos concretos [los de Lockheed Martin]".

El precalentamiento

En teoría, al menos, la idea de enviar una nave orbital antes de una misión a la superficie sería una especie de precalentamiento marciano para la NASA y ofrecería un tiempo valiosísimo para desarrollar tecnologías de descenso y aterrizaje, como apunta John Logsdon, experto en políticas espaciales de la Universidad George Washington.

"Ofrece la oportunidad de verificar todos los sistemas de navegación, soporte vital, protección antirradiación… todas esas cosas que hacen falta para un viaje de ida y vuelta a Marte, pero sin asumir los riesgos que implica descender a la superficie —afirma Logsdon—. El paralelismo con las misiones Apolo 8 y Apolo 11 es evidente".

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Es más, una estación orbital tripulada permitiría controlar los vehículos exploradores marcianos en tiempo real, lo que podría suponer una enorme ayuda para los científicos, que en estos momentos trabajan con unos tiempos de retardo de hasta 45 minutos. En un laboratorio orbital también se podrían procesar las muestras que se lanzasen con medios robóticos desde la superficie de Marte, lo que ayudaría en las labores de futuros astronautas y permitiría avanzar en la búsqueda de vida marciana, sea pasada o presente.

¿Otra ventaja? Se distribuirían los costes. Aunque no se han publicado detalles concretos, la portavoz de Lockheed Martin, Allison Rakes, afirma que las estimaciones de costes de la empresa se basan en el presupuesto de exploración existente de la NASA, con los correspondientes incrementos anuales de ajuste a inflación.

Lo malo es que esta misión implicaría recortes inevitables. El estudio del JPL también se basa en el presupuesto existente de la NASA, pero exige que la agencia recorte los fondos de la Estación Espacial Internacional hasta 2028, o mejor aún hasta 2024, por un importe de tres mil millones de dólares. "No hay forma de mantener dos programas espaciales principales al mismo tiempo", afirma Hubbard.