Un tatarabuelo norteafricano

El 70% de los varones del Magreb desciende de un antepasado común que vivió hace aproximadamente 2. 500 años.

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Un escenario genético muy complejo

Un escenario genético muy complejo

Distribución de los subgrupos de la variante E-M183 del cromosoma Y.

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Momia guanche hallada en la isla de Tenerife  . Mano momificada hallada en la isla de Tenerife

Mano momificada hallada en la isla de Tenerife

Esta variante también se ha encontrado en momias guanches, señalando al norte de África como la región de origen más probable de los aborígenes canarios.

Foto: Wolfgang Sauber

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Antiguos aborígenes guanches

Antiguos aborígenes guanches

El 70% de los varones del Magreb desciende de un antepasado común que vivió hace tan sólo 2.500 años. Son los resultados de un estudio publicado en la revista Scientific Reports y basado en las muestras de más de doscientos hombres de África del Norte, Oriente Medio y la península Ibérica.

Foto: Wolfgang Sauber

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Pie guanche momificado hallado en Hoya Brunco, La Guancha, Tenerife  . Pie momificado hallado en Hoya Brunco, La Guancha, Tenerife

Pie momificado hallado en Hoya Brunco, La Guancha, Tenerife

La investigación arroja luz sobre los procesos históricos y demográficos ocurridos en el pasado en África del Norte gracias al análisis de la variante E-M183 del cromosoma Y.

Foto: Wolfgang Sauber

1 de diciembre de 2017

Debido a ser el responsable de determinar la masculinidad y transmitirse únicamente de padres a hijos, el cromosoma Y resulta muy útil a la hora de estudiar los procesos demográficos del pasado.

Y es precisamente en este sentido que ahora, un nuevo estudio llevado a acabo por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra –UPF - y el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona –IBE- ha analizado una variante de este cromosoma conocida como E-M183, para arrojar luz sobre la historia evolutiva de la población del Norte de África.

El 70% de los varones magrebíes comparte el mismo antepasado

De este modo, basándose en los datos genéticos de más de 200 voluntarios de África del Norte, Oriente Medio y la península Ibérica, el equipo liderado por Francesc Calafell y David Comas, concluye en su artículo publicado esta semana en la revista Scientific Reports que el 70% de los varones magrebíes comparte el mismo antepasado, una suerte de tatarabuelo que vivió hace unos 2.500 años. Se trata del linaje paterno más frecuente de la región, llegando a estar presente en el 75% de los varones del Magreb.

Esta fecha indica un origen extremadamente reciente, sobre todo si tenemos en cuenta la gran cantidad de personas que comparten el linaje”, afirma Francesc Calafell, jefe del grupo de investigación en Genómica de la Individualidad del IBE. “La datación de esta variante ha sido controvertida para la comunidad científica, ya que investigaciones anteriores sugerían que origen de la población del Magreb debía remontarse a tiempos del Neolítico, hace 4.500 años, o incluso hasta el Paleolítico, hace más de 12.000 años atrás”, añade.

Crisol de culturas, crisol de genes

Debido a las sucesivas migraciones de las que ha sido escenario, e influenciada también por la gran diversidad de pueblos que han pasado por sus tierras- fenicios, romanos, vándalos y bizantinos son solo algunos de ellos- la diversidad cultural histórica del Magreb, se ha traducido, como no podía ser de otra manera, en una gran variedad genética.

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“Aproximadamente 2.000 años atrás, el norte de África era una de las provincias romanas más ricas, y dada la coyuntura, la variante E-M183 del cromosoma Y pudo haber experimentado un notable crecimiento demográfico”, comenta Neus Solé, autora principal del estudio.

La historia evolutiva de los cromosomas Y humanos parece, según los investigadores, haber tenido lugar en ráfagas, es decir, con aumentos en la frecuencia de ciertas variantes motivadas por cambios culturales o innovaciones tecnológicas. En este sentido Solé apunta que: “nuestras estimaciones para el origen de la variante E-M183 coinciden con el final de la tercera guerra púnica, en el año 146 a. C., cuando Cartago -en la actual Túnez- fue derrotada y destruida, marcando así el comienzo de la hegemonía romana del mar Mediterráneo”.

De África a Canarias

Además de su elevada frecuencia en el Magreb, la variante E-M183 ha sido hallada también en las momias guanches, señalando al norte de África como el origen más probable de la población aborigen de las Islas Canarias. Estos datos, sumados al hecho de que los individuos aborígenes más antiguos han sido fechados en 2.200 años atrás, apoyan la hipótesis de la aparición local de E-M183 en el noroeste de África.

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“Los datos y las tasas de mutación que hemos utilizado nos indican que la variante E-M183 surgió hace unos 2.500 años en el Magreb”, concluye Calafell. Y añade, “una aparición tan reciente de la variante en el noroeste de África encaja con los patrones observados en el resto del genoma, que revelan un importante proceso de mezcla de Oriente Próximo”.