Los homínidos de Atapuerca se organizaron para acorralar y matar a las manadas de bisontes

El yacimiento de Gran Dolina fue un lugar de matanza y procesamiento de carne de bisonte hace 400.000 años, por lo que constituye el caso más antiguo de caza comunal

1 / 4

1 / 4

dolina1. Restos de bisontes

Restos de bisontes

Concentración de restos de bisontes en el yacimiento de Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca.

Foto: IPHES

2 / 4

dolina2. Excavación de los restos

Excavación de los restos

Excavación meticulosa de los restos de bisontes.

Foto: IPHES

3 / 4

dolina3. Yacimiento de Gran Dolina

Yacimiento de Gran Dolina

Excavación del denominado "lecho de huesos de bisonte" en el yacimiento de Gran Dolina.

Foto: IPHES

4 / 4

dolina4. Equipo investigador

Equipo investigador

Palmira Saladié y Antonio Rodríguez-Hidalgo, dos de los autores del estudio.

Foto: IPHES

Alec Forssmann

22 de marzo de 2017

En Atapuerca se consumieron perros domésticos y gatos salvajes

Más información

En Atapuerca se consumieron perros domésticos y gatos salvajes

Un inmenso conjunto de casi 25.000 huesos de bisonte, de una especie cercana al bisonte estepario (Bison priscus), excavado en el yacimiento de Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca, ha sido interpretado como "un lugar de matanza y procesamiento carnicero de bisontes carroñeados posteriormente por las fieras", según un importante estudio recién publicado en Journal of Human Evolution, cuyo autor principal es el arqueólogo Antonio Rodríguez-Hidalgo, de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES).

Los homínidos que vivieron en la sierra de Atapuerca (Burgos) hace 400.000 años aprendieron a organizarse para procurarse el sustento y no perder oportunidades: a finales de la primavera y a comienzos del otoño, probablemente siguiendo las migraciones de los bisontes, condujeron a los animales hasta la Gran Dolina, donde los acorralaron y mataron, y después procesaron la carne y la transportaron con los huesos y las pieles hasta los campamentos. "La caza comunal de presas grandes, ágiles y potencialmente peligrosas como el bisonte implica que los cazadores pudieron cooperar entre sí y coordinar eficazmente sus actividades en una escala que no se había demostrado previamente en los seres humanos premodernos de hace unos 400.000 años", afirma John Speth, de la Universidad de Míchigan, uno de los zooarqueólogos más relevantes en cuanto al conocimiento sobre la subsistencia neandertal y sobre los cazaderos de bisontes paleoindios, según explica el IPHES en un comunicado. Estos episodios de caza en masa o caza comunal se repitieron estacionalmente durante varias generaciones.

Los homínidos consumieron las lenguas de los bisontes a modo de tentempié

En el denominado "lecho de huesos de bisonte" predominan los huesos del esqueleto axial del bisonte, es decir, aquellos situados a lo largo del eje central del cuerpo (cabeza, costillas y vértebras). "Al tratarse de cazas comunales con gran cantidad de presas, los homínidos podían seleccionar las partes más ricas en nutrientes, como son las patas, y se las llevaban a los campamentos dejando la zona axial a merced de los carroñeros, los lobos y las hienas", observa Rodríguez-Hidalgo. "Junto con estos restos se conserva, además, una gran cantidad de huesos hioides (situados bajo la lengua) con marcas de corte, lo que significa que durante el despiece de las presas los homínidos consumieron las lenguas de los bisontes a modo de tentempié o snack por ser ricas en grasa y proteínas", añade.