El incendio que acabó con los dinosaurios

Según un nuevo estudio japonés, el hollín causado por un incendio de una gran reserva de petróleo pudo haber causado la extinción masiva del cretácico-terciario hace unos 66 millones de años

Recreación del meteorito que acabó con los dinosaurios

Recreación del meteorito que acabó con los dinosaurios

Ilustración: Universidad de Tohoku

20 de julio de 2016

La extinción masiva producida en la Tierra hace unos 66 millones de años fue un acontecimiento crucial, no solo porque marcaría el fin de la era de los dinosaurios, sino porque además provocaría a largo plazo la macroevolución de los mamíferos. La hipótesis ampliamente aceptada por la comunidad científica es que la extinción se debió al impacto de un asteroide con nuestro planeta. En concreto, sobre lo que hoy es Chicxulub, al noroeste de la península de Yucatán, en México.

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Sin embargo, un equipo científico de la Universidad de Tohoku y del Instituto de la Agencia Meteorológica de Japón han añadido un nuevo episodio al relato: el asteroide cayó sobre las grandes reservas de petróleo de Chicxulub, dejando un cráter de más de 180 kilómetros de ancho, lo cual provocó un enorme incendio que expulsó grandes cantidades de hollín a la atmósfera, según un estudio publicado recientemente en la revista Scientific Reports. Fue precisamente este hollín lo que acabaría provocando un potente enfriamiento en latitudes medias y altas, además de sequías en latitudes más bajas y el cese limitado de la fotosíntesis en los océanos, todo ello comprendido entre unos pocos meses y dos años después del impacto. Tal acontecimiento acabaría causando en unos años extinciones de especies terrestres, entre ellas los dinosaurios, seguidas de extinciones marinas, como la de los amonites, un molusco fósil con concha en espiral.

El asteroide cayó sobre unas grandes reservas de petróleo dejando un cráter de más de 180 kilómetros de ancho

Para realizar la investigación, los científicos analizaron las moléculas orgánicas sedimentarias procedentes de dos lugares muy distantes: Haití, cerca del lugar del impacto del meteorito, y Caravaca de la Cruz (Murcia). Descubrieron que la capa de impacto de ambas localizaciones tenía la misma composición de moléculas orgánicas quemadas, las cuales indican la presencia de una elevada concentración de energía. En su opinión, estas corresponden al hollín expulsado como consecuencia de la combustión de la reservas de petróleo. Según la nueva hipótesis, una vez desprendido, este se extendió por todo el mundo, provocando un descenso brusco de la temperatura atmosférica que acabaría desatando las extinciones masivas.