Herramientas diminutas para un mundo a nanoescala

Nanopartículas de níquel

Nanopartículas de níquel

Foto: Brookhaven National Laboratory

Científicos de la Universidad de Córdoba desarrollan herramientas a nanoescala para extraer información sobre nanomateriales

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El mundo a nanoescala es muy diferente del que podemos percibir a escala humana o microscópica. Los materiales tienen unas propiedades y un comportamiento muchas veces sorprendente. Por ejemplo, el color amarillo típico del oro se convierte en azul, verde o rojo al pasar de una escala macrométrica a otra nanométrica. Debido a esto, durante los últimos treinta años científicos de todo el mundo han desarrollado una carrera para recabar nuevos datos sobre las nanopartículas (cuya escala tan pequeña que cabrían entre mil y 100.000 en el diámetro de un cabello humano) y para darles uso. Hasta ahora, estas dos perspectivas, la de identificar y la de crear herramientas, habían ido por caminos paralelos. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) han propuesto unirlas en una tercera vía que posibilitara la obtención de herramientas que a su vez sean capaces de extraer información de este mundo minúsculo.

“Hasta ahora, o bien se identificaban nuevos compuestos, o bien se les daba uso en sectores como la industria alimentaria o cosmética”, explica Miguel Valcárcel, catedrático de Química Analítica y responsable del equipo científico. “Fruto de nuestra experiencia, hemos observado que podemos crear nanomateriales que sirvan para la caracterización de otros nuevos, lo que incrementará notablemente el conocimiento en este campo”, añade el científico.

La nanotecnología ya está presente en nuestras vidas

La nueva propuesta de la tercera vía en nanociencia y nanotecnología analítica y ha sido publicada en la revista científica Trends in Analytical Chemistry. El estudio presenta ejemplos en los que se observa la determinación de nanomateriales usando estas herramientas nanoscópicas. Para la detección de nuevos elementos, los investigadores han probado con nanotubos de carbono, muy apreciados y usados en diferentes industrias, por ejemplo, en la fabricación de bicicletas ligeras o de baterías recargables. También con nanopartículas de oro o de plata. “Estas herramientas son mucho más potentes que los reactivos químicos clásicos”, declara Valcárcel.

Lejos de ser algo del futuro lejano, la nanotecnología ya está presente en la vida cotidiana. Se estima que, en 2020, tres de cada cuatro productos alimentarios que se vendan en Estados Unidos tendrán base tecnológica. Se emplean por ejemplo en la detección de fenoles en aceite de oliva, en la detección y eliminación de nanocontaminantes en el medio ambiente o en el desarrollo de nuevos cosméticos.