Hallan restos de los primeros pobladores neolíticos de la península Ibérica

La Cova Bonica, en la provincia de Barcelona, contenía los restos de al menos seis individuos de unos 7.500 años de antigüedad, los primeros agricultores de la península Ibérica

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covabonica1. Restos arqueológicos

Restos arqueológicos

Los arqueólogos han excavado restos de cerámica cardial, punzones de hueso, útiles de piedra y conchas marinas perforadas de la especie Columbella rustica

Foto: Oms, Daura, Sanz, Mendiela, Pedro y Martínez

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Cova Bonica

Entrada de la Cova Bonica, en la provincia de Barcelona. 

Foto: Oms, Daura, Sanz, Mendiela, Pedro y Martínez

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covabonica3. Excavaciones arqueológicas

Excavaciones arqueológicas

Los restos humanos, pertenecientes a un mínimo de seis individuos, desde los tres hasta los 35 años de edad, se encontraban desarticulados, sueltos, y en un espacio inferior a los dos metros cuadrados.

Foto: Oms, Daura, Sanz, Mendiela, Pedro y Martínez

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covabonica4. Piel clara, ojos marrones y pelo oscuro

Piel clara, ojos marrones y pelo oscuro

Un estudio previo de ADN, del diente de una de las mujeres, indicó que "eran intolerantes a la lactosa, tenían la piel clara, los ojos marrones y el pelo oscuro", según Montserrat Sanz. 

Foto: Oms, Daura, Sanz, Mendiela, Pedro y Martínez

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Cova Bonica

La Cova Bonica es un yacimiento arqueológico ubicado en Vallirana, en la provincia de Barcelona.

Imagen: Oms, Daura, Sanz, Mendiela, Pedro y Martínez

Alec Forssmann

10 de mayo de 2017

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Un total de 98 restos humanos ha sido excavado en la Cova Bonica, un yacimiento arqueológico ubicado en Vallirana, en la provincia de Barcelona. Los restos humanos, pertenecientes a un mínimo de seis individuos, desde los tres hasta los 35 años de edad, se encontraban desarticulados, sueltos, y en un espacio inferior a los dos metros cuadrados. Los arqueólogos también han descubierto restos de animales, cabras y ovejas principalmente, fragmentos de cerámica, herramientas de piedra y caracolas perforadas que sirvieron de ornamento. Los restos tienen una antigüedad de unos 7.500 años y, por tanto, serían de los primeros pobladores del Neolítico en la península Ibérica, aquellos individuos procedentes de Oriente Próximo que se asentaron en Europa, donde introdujeron la agricultura y la ganadería. Un estudio previo de ADN, del diente de una de las mujeres, indicó que "eran intolerantes a la lactosa, tenían la piel clara, los ojos marrones y el pelo oscuro", según Montserrat Sanz, de la Universidad Complutense de Madrid. En el estudio, publicado en Journal of Field Archaeology, también han participado Xavier Oms, Joan Daura, Susana Mendiela, Mireia Pedro y Pablo Martínez, de diferentes universidades.

La primera evidencia de inhumaciones colectivas

Los huesos, casi un centenar, corresponden al menos a dos adultos, un adolescente y tres niños. Hay restos craneales, dientes, costillas, cinturas pélvicas y huesos de manos y pies. Los útiles de piedra son de sílex y de cristal de roca y los fragmentos de cerámica, "entre los más antiguos documentados en la península Ibérica", pertenecen a la cerámica cardial, característica de las primeras fases del Neolítico en la cuenca mediterránea. Este hallazgo arroja luz sobre los ritos de enterramiento de los cadáveres y, como señala la Universidad Complutense de Madrid, se trata de la primera evidencia de inhumaciones colectivas. "Observamos que las prácticas funerarias son muy heterogéneas, aunque parece que lo frecuente es encontrar los restos no articulados junto a sus objetos domésticos, por lo que quizá depositaron los cuerpos sin enterrar en cavidades o los enterramientos fueron removidos", sugiere Sanz. "Del Neolítico hay numerosos yacimientos en la península Ibérica, pero son muy escasos los que corresponden al momento más antiguo, como este", concluye la investigadora.