Halladas las piedras prostáticas más antiguas del mundo

Alec Forssmann

1 de febrero de 2017

Unos arqueólogos italianos han descubierto el caso de litiasis más antiguo que se conoce, entre los restos de un hombre anciano que vivió hace más de 9.000 años

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Un equipo de arqueólogos italianos ha descubierto tres piedras prostáticas, las más antiguas que se conocen, entre los restos de un individuo anciano que vivió hace más de 9.000 años en la orilla izquierda del Nilo Blanco, en el centro de Sudán. "El descubrimiento del caso de litiasis más antiguo que se conoce retrasa la aparición de piedras prostáticas hasta el Pleistoceno tardío o el Holoceno temprano, una enfermedad que ya no puede seguir siendo considerada de la era moderna, sino que también afectó a individuos prehistóricos, cuyos estilos de vida y dietas eran considerablemente diferentes a las nuestras", declaran los investigadores en Plos One.

Los tres cálculos prostáticos (dos de ellos grandes: de tres centímetros de diámetro y de unos 12-15 gramos de peso) se encontraban entre los huesos de la pelvis de un hombre adulto enterrado en el cementerio prehistórico de Al Khiday, a unos 20 kilómetros al sur de Omdurmán. Los arqueólogos, dirigidos por Donatella Usai, contemplaron la posibilidad de que fueran proyectiles de piedra u otros objetos que conformaban un ajuar funerario, pero esa opción quedó descartada por la densidad aparente de las piedras. El análisis de los tres cálculos, desarrollado en la Universidad de Padua, también permitió excluir otras formas de litiasis, como la biliar, la renal o la urinaria. Las piedras, analizadas mediante el fenómeno de difracción de rayos X, muestran una estructura y composición muy particular de cristales de apatita y de whitlockita.

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El hallazgo, según explica la Universidad de Padua en un comunicado, confirma la increíble antigüedad de algunos agentes patógenos, fechados incluso hace 65.000 años, con la aparición de la economía de producción, cuando se hicieron más estrechos los vínculos entre los humanos y los animales, y mayor fue la tendencia a contraer infecciones bacterianas. No cabe duda de que el individuo aquejado de piedras en la próstata debió de padecer un dolor insoportable que incluso le pudo conducir a la muerte.