La exploración espacial dirige su mirada hacia los asteroides

Mantener la vista en los objetos cercanos a la Tierra, es generalmente una buena idea si no queremos acabar como los dinosaurios

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Descripción de la misión

Descripción de la misión

AIM llegaría varios meses antes que su compañera más pequeña, DART, que impactará sobre la luna del sistema de asteroides. Las observaciones posteriores al impacto, serán medidas tanto desde la nave espacial AIM,  como por un radar planetario con base en la Tierra. Los objetivos de AIM incluyen: la caracterización del menor de los dos asteroides; el despliegue de un conjunto de CubeSats en el espacio y de un pequeño módulo de aterrizaje sobre la superficie del asteroide; el seguimiento del impacto de DART-el proyectil cinético desarrollado por la NASA- así como la medición de la desviación de la órbita de Didymoon y la retransmisión de los datos a la Tierra mediante comunicación por láser. 

Foto: ESA / ScienceOffice

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La nave espacial

La nave espacial

La nave espacial AIM se basa en un diseño muy simple, formado por 2 paneles solares fijos y una antena de alta ganancia. Entre los instrumentos de medición cuenta con un sistema de visualización de imágenes, una cámara térmica de infrarrojos, sendos radares de alta y baja frecuencia, y un láser óptico para la transmisión de la información a la Tierra. 

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Apoyo logístico

Apoyo logístico

La misión AIM contará con la compañía de dos COPINS (CubeSat Opportunity Payloads Inter-satellite Network Sensors), que servirán de apoyo a los experimentos científicos desarrollados durante la misión. Los CubeSat son pequeños satélites en miniatura en forma de cubo y de apenas un litro de volumen.

Foto: ESA / ScienceOffice.org

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El impacto con el asteroide

El impacto con el asteroide

AIM, cuyo lanzamiento está previsto para 2020, trazará tras su llegada en 2022, un mapa la luna del sistema Dídymos.

Foto: ESA / ScienceOffice

Mantener la vista en los objetos cercanos a la Tierra, es generalmente una buena idea si no queremos acabar como los dinosaurios

Además de para proteger nuestro planeta, observar y estudiar los objetos cercanos a la Tierra, -NEOs por sus siglas en inglés-, nos proporciona pistas sobre nuestros propios orígenes, ya que albergan incontables secretos sobre la historia del sistema solar y sus procesos de formación. Además, tomar contacto con muchos de estos cuerpos celestes se presenta una tarea más asequible incluso, que alcanzar nuestra propia Luna.

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En este sentido la misión Impacto de Asteroides (AIM), nace con el objetivo de estudiar el sistema binario bautizado como Dídymos, formado por un asteroide principal, de 800 metros de diámetro, y una luna propia conocida por “Didymoon”, de otros 170, y que alcanzarán su punto más cercano a nuestro planeta en el año 2022.

AIM es la contribución de la Agencia Espacial Europea al programa espacial internacional AIDA (Asteroid Impact and Deflection Assessment), que en un trabajo conjunto con la NASA, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el Observatorio de la Costa Azul (OCA) y el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Johns Hopkins, busca una mejor comprensión de los asteroides, y en el caso de los NEOs, la obtención de la mayor cantidad de información posible para el diseño de técnicas de desvío de sus órbitas ante una posible amenaza futura para el planeta Tierra.

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En palabras de Stephan Ulamec director del proyecto Philae: "La misión es todo un reto". Dicha empresa, la cual implicará el uso de 2 naves, aprovechará la confluencia de la gran proximidad de Didymos para poner a prueba una nueva tecnología para el desvío de asteroides desarrollada por la NASA. La bautizada como "técnica del Proyectil Cinético", se desarrollará al amparo de la misión DART (Double Asteroid Redirection Test).

DART será la primera misión espacial capaz de desviar un asteroide

Con la ayuda de una cámara y un sofisticado software de navegación autónoma, el cometido de la nave espacial de la misión DART será impactar deliberadamente en la pequeña luna de Dydimos a una velocidad de aproximadamente 6 km/s.

DART será la primera misión espacial capaz de desviar un asteroide a partir del impacto de una nave usada a modo de proyectil. Los astrónomos prevén que la colisión pueda provocar un cambio en la velocidad de la pequeña luna así como en la dirección de su órbita alrededor del cuerpo principal de entre el 1 y el 10 por ciento, suficiente para ser medida por los telescopios situados en la Tierra.

Por su parte, la sonda AIM de la ESA contará con la tarea de observar el sistema de asteroides antes y después del impacto, tomar imágenes del cráter, estudiar el polvo formado y lanzar un módulo, el MASCOT-2, equipado con un radar de baja frecuencia para estudiar la estructura interna de Didymoon.

Según los cálculos de los científicos, al dirigirse el impacto a la pequeña pequeña luna del sistema binario, no existe posibilidad de que el experimento pueda suponer un peligro para la Tierra.

Pensando como civilización

No se trata esta de la primera ocasión en la que la humanidad fija su atención en los asteroides. Las misiones Hayabusa de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA), Dawn de la NASA o Rosetta de la ESA sientan los precedentes de los programas AIM y DART, que siendo misiones de coste reducido, suponen una prometedora mirada a los años venideros de la exploración espacial.

El estudio de los asteroides se presenta como un reto importante para el futuro de la humanidad

Para el doctor Junichiro Kawaguchi, responsable principal de la misión Hayabusa de la JAXA, las perspectivas son halagüeñas: “AIM, dirigida hacia un asteroide doble, abrirá una nueva página de un libro no abierto hasta entonces". "Estamos seguros de que el proyecto AIM y otros retos similares van a ampliar aún más nuestro conocimiento del universo, añade.

El estudio de los asteroides se presenta como un reto importante para el futuro de la humanidad. Andrea Accomazzo, jefe de la División de Misiones Solares y Planetarias del Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) y director de operaciones de Rosetta se muestra así de rotundo: “estoy convencido de que esta misión tiene un papel enormemente importante para el futuro de un tema tan candente como el de la defensa planetaria”. “Personalmente creo que esta es una de nuestras prioridades, no solo como agencias espaciales, sino también como sociedad: es uno de los aspectos que debemos tener en cuenta para preservar nuestro planeta para las generaciones futuras”, sentencia.

En estos momentos AIM se encuentra en fase B1. Se espera que a su finalización, en septiembre de 2016, el diseño de la sonda quede enteramente consolidado. Este se mantendrá a la espera hasta que en diciembre de este mismo año, el Consejo Ministerial de la ESA tome una decisión definitiva respecto a su aplicación.

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