ExoMars llega a Marte para comprobar los sistemas de aterrizaje y la atmósfera marciana

Aún no se conocen exactamente las condiciones en las que se encuentra el módulo de aterrizaje Schiaparelli tras la entrada en el planeta rojo

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Ilustración del TGO y Schiaparelli en Marte

Ilustración del TGO y Schiaparelli en Marte

Ilustración de dos de las piezas clave en la primera parte de ExoMars sobre la superficie del planeta rojo.

Foto: ESA

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Separación del paracaídas

Separación del paracaídas

Tras reducir la velocidad de caída, durante los seis minutos que ha durado el descenso, el paracaídas se ha desprendido de Schiaparelli.

Foto: ESA

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Descripción de las partes de Schiaparelli

Descripción de las partes de Schiaparelli

Los instrumentos que porta Schiaparelli permitirán conocer mejor nuestro planeta vecino.

Foto: ESA

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Ilustración de Schiaparelli sobre la superficie marciana

Ilustración de Schiaparelli sobre la superficie marciana

Tras el aterrizaje la sonda debería haber enviado señales de su situación. Todavía no se sabe con certeza el éxito de la llegada a Marte.

Foto: ESA

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Inicio de la misión

Inicio de la misión

Transporte del cohete que puso en órbita el TGO y Schiaparelli a mediados de marzo de 2016.

Foto: ESA

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Los pasos del aterrizaje

Los pasos del aterrizaje

En esta infografía se observan los distintos momentos del frenado y aterrizaje de Schiaparelli sobre la superficie de Marte

Foto: ESA

Aún no se conocen exactamente las condiciones en las que se encuentra el módulo de aterrizaje Schiaparelli tras la entrada en el planeta rojo

Más información

Vídeo: el descenso a Marte de la sonda ExoMars Schiaparelli

Vídeo: El descenso a Marte en tiempo real

Siete meses ha tardado en llegar a Marte. Aunque todavía no se conocen todos los datos de la primera parte de la misión ExoMars, parece que el TGO (Trace Gas Orbiter, en inglés) ha entrado en la órbita de Marte y que el módulo Schiaparelli ha conseguido aterrizar en el planeta rojo.

La buena noticia es que el TGO, tras soltar el módulo de aterrizaje, llamado Schiaparelli en honor a un astrónomo italiano ha entrado en la órbita de Marte. La menos buena es que no todo ha salido como esperaban los astrónomos, que continúan a la espera de más datos para certificar la correcta llegada de Schiaparelli.

Tras su despegue a mediados de marzo desde la Tierra, la misión se fue acercando a Marte hasta que el día 19 de octubre de 2016 el módulo de aterrizaje se ha separado satisfactoriamente del TGO y ha comenzado los seis agónicos minutos antes de tocar suelo marciano. En esos minutos se han usado escudos térmicos, paracaídas y propulsores invertidos para frenar la sonda desde los 21.000 km/h a los que viajaba hasta pararse completamente a solo 2 metros de la superficie. Una vez llegada a esa altura el golpe debería haber sido inofensivo para el módulo gracias a la estructura deformable inferior.

Una vez en suelo rojo Schiaparelli debería haber enviado señales de su situación pero, aunque se han recibido algunos datos, la Agencia Espacial Europea (la ESA) no ha querido lanzar las campanas al vuelo.

Según la ESA, "los primeros indicadores de las señales de radio, capturadas tanto por el Giant Metrewave Radio Telescope (GMRT), un conjunto experimental de telescopios situado cerca de Pune, India, como por el orbitador Mars Express de la ESA, sugieren que el módulo habría completado con éxito la mayoría de los pasos de su descenso de 6 minutos a través de la atmósfera marciana: por ejemplo, la deceleración mientras atravesaba la atmósfera y el despliegue del paracaídas y el escudo térmico".

Además, Jan Wörner, director general de la ESA, ha añadido que "tras los acontecimientos de ayer, contamos con un impresionante satélite orbitando alrededor de Marte, listo para llevar a cabo misiones científicas y transmitir datos de la futura misión ExoMars 2020. El principal objetivo de Schiaparelli era probar las tecnologías de aterrizaje europeas. Parte de su labor era registrar los datos durante el descenso y es importante que sepamos qué ha pasado para tomar medidas de cara al futuro".

El sueño de llegar a ver humanos deambulando por Marte todavía queda lejos. Pero esta misión aportará valiosos datos sobre los sistemas de aterrizaje y la atmósfera marciana independientemente del éxito completo o no de la misma.