Descubiertas 46 huellas de tortuga de hace 227 millones de años en la provincia de Valencia

El aumento de los cauces de agua en esa época propició la evolución y diversificación de las primeras tortugas en relación con el medio acuático

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Huella de tortuga

Huella fosilizada de tortuga descubierta en la provincia de Valencia.

Foto: UJA

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huellasdetortuga2. Huellas del Triásico Superior

Huellas del Triásico Superior

"Este hallazgo constituye uno de los registros de huellas de tortuga más antiguos que se conocen", explica Matías Reolid, profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén.

Foto: UJA

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huellasdetortuga3. Dos tipos de huellas

Dos tipos de huellas

Se han descubierto y descrito principalmente dos tipos de huellas: aquellas realizadas por la tortuga emergida del agua, al pisar el barro de la orilla; y aquellas en situación de seminatación, es decir, cuando la tortuga estaba nadando y arañaba el fondo con sus patas.

Foto: UJA

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huellasdetortuga4. Matías Reolid

Matías Reolid

Matías Reolid, profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén.

Foto: UJA

Alec Forssmann

15 de enero de 2018

¿Por qué el 99% de estas tortugas marinas se están convirtiendo en hembras?

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Un total de 46 huellas de tortuga, de unos 227 millones de años de antigüedad, han sido localizadas en tres afloramientos situados en Domeño (14 huellas), Quesa (12) y Cortes de Pallás (20), tres municipios de la provincia de Valencia ubicados en la cordillera Ibérica, según revela hoy la Universidad de Jaén, que ha analizado las huellas en colaboración con la Universidad de Valencia y el Museo de Ciencias Naturales de Valencia. "Este hallazgo constituye uno de los registros de huellas de tortuga más antiguos que se conocen", explica Matías Reolid, profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén.

Las huellas han aparecido en unas areniscas, depositadas en ambientes fluviales durante el Triásico Superior, particularmente durante un evento muy húmedo que tuvo lugar en el Carniense. "El Triásico se caracteriza por ser un periodo muy árido a nivel general. Sin embargo, en el Triásico Superior se intercaló un episodio climático muy lluvioso, el Evento Húmedo Carniense, que produjo una gran cantidad de precipitaciones y la abundancia de depósitos fluviales. Estas 46 huellas están relacionadas con este tipo de ambientes", comenta Reolid. El aumento de los cauces de agua en esa época propició la evolución y diversificación de las primeras tortugas en relación con el medio acuático.

En el Carniense, en el Triásico Superior, se intercaló un episodio climático muy lluvioso

En los tres afloramientos estudiados se han descubierto y descrito principalmente dos tipos de huellas: aquellas realizadas por la tortuga emergida del agua, al pisar el barro de la orilla; y aquellas en situación de seminatación, es decir, cuando la tortuga estaba nadando y arañaba el fondo con sus patas, ya sea por la poca profundidad del agua o porque nadaba cerca del fondo. "No podemos saber qué morfología tenía el caparazón o su musculatura, dado que carecemos de restos óseos fosilizados, pero a través del análisis de las huellas sí que podemos concluir que fueron producidas por varios ejemplares, pues disponemos de huellas de distintos tamaños", expresa Reolid. El estudio ha sido publicado en Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.