Cuando América se convirtió en un solo continente

La paleontóloga española Laura Domingo encabeza una investigación exhaustiva sobre la dispersión de fauna y flora producida como consecuencia de la unión de América del Norte y América del Sur

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intercambiobiotico. Gran intercambio biótico americano

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Gran intercambio biótico americano

Con este nombre se conoce un evento de intercambio faunístico que se produjo como resultado del surgimiento del istmo de Panamá, en el que distintas especies de animales terrestres migraron de América del Norte hacia América del Sur a través de América Central, y viceversa. El registro fósil atestigua que dicho evento comenzó hace siete millones de años y culminó hace 14.800 años con la llegada de Homo sapiens desde el norte del continente.

Mapa: David Martínez. Fuente: Instituto de Investigación Tropical de la Smithsonian Institution

pleistoceno1. Ecosistema durante el Mioceno final

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Ecosistema durante el Mioceno final

El ecosistema existente en la región pampeana argentina durante el Mioceno final ha sido recreado por el biólogo y paleoartista valenciano Óscar Sanisidro a partir de los restos fósiles hallados en el yacimiento de Salinas Grandes de Hidalgo.

Ilustración: Óscar Sanisidro

pleistoceno2. Recreación del ecosistema pampeano

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Recreación del ecosistema pampeano

Así debió de ser el ecosistema de la región pampeana durante el Pleistoceno final, según el registro paleontológico estudiado por Laura Domingo en Playa del Barco y otros yacimientos argentinos.

Ilustración: Óscar Sanisidro

lauradomingo. Trabajo de campo

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Trabajo de campo

Laura Domingo muestrea el esmalte dental de un tigre dientes de sable del Pleistoceno. La paleontóloga tomará muestras y recopilará fósiles de vertebrados (mamíferos, reptiles y aves) de diferentes yacimientos con edades comprendidas entre los 10 millones de años y los 10.000 años. Su análisis biológico, geológico y químico permitirá establecer, entre otras cosas, qué comían aquellas especies, qué hábitats ocupaban y cómo se interrelacionaban, además de sus tasas de diversidad y extinción y distribución en el territorio.

Foto: Laura Domingo

Cuando América se convirtió en un solo continente

Durante gran parte del Cenozoico y hasta hace entre 3,1 y 2,7 millones de años aproximadamente, América del Sur fue un territorio aislado de las masas continentales colindantes. Pero cuando a consecuencia de la dinámica tectónica y volcánica se formó el istmo de Panamá, el gran continente americano quedó unido en una única masa terrestre, lo que desencadenó una colosal dispersión de fauna y flora que se conoce como el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI, por sus siglas en inglés).

La paleontóloga Laura Domingo, investigadora de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del Insti­tuto de Geociencias (CSIC-UCM), muy interesada en profundizar en có­­mo esa nueva situación modelada por cambios tectónicos, climáticos y am­bientales incidió en las comunidades faunísticas, presentó un proyecto al programa anual de becas de National Geographic y la Fundación Waitt, y fue elegida.

Todo empezó en Pangea

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Todo empezó en Pangea

Gracias a esa ayuda, desde fe­­brero de 2017 hasta el próximo mes de septiembre llevará a cabo en Argentina la recopilación y el muestreo de fósiles de vertebrados (mamíferos, reptiles y aves) de diferentes yacimientos con edades comprendidas entre los 10 millones de años y los 10.000 años. Su análisis biológico, geológico y químico permitirá establecer, entre otras cosas, qué comían aquellas especies, qué hábitats ocupaban y cómo interaccionaban unas con otras, así como cuáles fueron sus tasas de diversidad y extinción y su distribución en el territorio.

Intercambio biótico a gran escala

Así, se comprobará si las especies involucradas en ese intercambio biótico a gran escala compi­tieron entre sí, o si por el contrario se repartieron los recursos y los hábitats. "Dicha información es fundamental para determinar cuándo, cómo y por qué determinadas especies desaparecieron, mientras que otras han llegado hasta nuestros días en América del Sur", explica Laura Domingo.

La paleontóloga ha llevado a cabo un muestreo del esmalte dental y de otros materiales óseos de los fósiles con unos instrumentos similares a los utilizados por los dentistas. "El esmalte dental es muy robusto y no suele sufrir alteraciones significativas, por lo que es el material idóneo para hacer análisis de isótopos estables, en especial en los fósiles más antiguos".

Mientras que la relación de los isótopos del carbono y del nitrógeno son útiles para reconstruir la dieta, lo que incluye la caracterización de la relación entre depredador y presa, los isótopos del oxígeno aportan información sobre las condiciones climáticas, ambientales y ecológicas, y por ende del hábitat que ocuparon los individuos cuyos restos han sido analizados.

Fotografías de animales durante la migración

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Animales durante la migración

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Fotografías

"El registro paleontológico de Argentina muestra una excelente representación de yacimientos con una gran abundancia de restos y diversidad de taxones pertenecientes a diferentes lapsos temporales que abarcan el período de estudio, concretamente el Mioceno final, el Plioceno y el Pleistoceno", explica Domingo, quien ha recopilado ya más de 500 muestras de estos tres períodos.

Sobre el proyecto, que se ha llevado a cabo en colaboración con otros científicos de España, Argentina y Estados Unidos, la científica recalca que "ha supuesto una excelente oportunidad en mi carrera científica, pues sienta las bases para plantear proyectos de más largo alcance y con nuevos colaboradores". También a nivel personal le ha resultado enormemente enriquecedor: "Además de permitirme descubrir el rico patrimonio geológico, paleontológico y natural de Argentina, gracias a la investigación he establecido nuevas colaboraciones y amistades", declara.

La fabulosa biodiversidad de América

Todo apunta a que las conclusiones de la investigación de Domingo nos ayudarán a conocer mejor cómo fue ese momento de la historia de la Tierra en el que la biodiversidad del continente americano cambió para siempre.

Por el momento, este estudio ha permitido la exploración de las regiones pampeana y de la precordillera andina, donde destacan por su riqueza de fósiles los yacimientos de Arroyo Chasicó y Salinas Grandes de Hidalgo (del Mioceno final), Farola Monte Hermoso y Formación Tunuyán (del Plioceno inicial) y Playa del Barco y Santa Rosa (del Pleistoceno final).

En el futuro, la exploración de nuevos yacimientos ayudará a obtener un relato lo más completo posible de los cambios climáticos y ambientales que las especies involucradas en el GABI tuvieron que afrontar.

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