Así es el planeta dual 55 Cancri e

En un hemisferio de esta supertierra hay una noche perpetua y en el otro hemisferio hay un día perpetuo rebosante de lava

55 Cancri e

55 Cancri e

Foto: NASA / JPL-Caltech

Alec Forssmann

11 de abril de 2016

El planeta extrasolar 55 Cancri e orbita alrededor de una estrella similar al Sol y se encuentra a cuarenta años luz de la Tierra, en la constelación Cáncer. Es un planeta terrestre, con una superficie sólida aunque terriblemente agitada, y es una supertierra porque tiene un diámetro 2,5 veces superior al de la Tierra. Un año pasa en un suspiro: orbita tan cerca de su estrella que sólo tarda 18 horas en rodearla. Debido al acoplamiento de marea (tarda tanto en rotar sobre sí mismo como en completar su órbita) siempre muestra la misma cara a su estrella, como ocurre con la Luna, de modo que en 55 Cancri e hay un día perpetuo en uno de sus lados y una noche perpetua en el otro. Un equipo internacional de astrónomos, dirigido por la Universidad de Cambridge, ha utilizado el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA para observar el planeta durante ochenta horas y, gracias a la visión infrarroja del telescopio, ha creado un mapa con los diferentes cambios de temperatura que experimenta.

55 Cancri e
Animación: NASA / JPL-Caltech

Un año pasa en un suspiro: sólo tarda 18 horas en rodear su estrella

Este mapa de temperatura, el primero de una supertierra hasta la fecha, revela unas condiciones extremas y muy opuestas en los dos hemisferios del planeta. "En el lado diurno la temperatura es de unos 2.500 grados Celsius, mientras que en el lado nocturno es de unos 1.100 grados; la diferencia es enorme", explica Brice-Olivier Demory, de la Universidad de Cambridge, el principal autor de un estudio publicado el 30 de marzo en Nature. "Creemos que todavía podría haber una atmósfera en el lado nocturno, pero las temperaturas del lado diurno son tan extremas que la atmósfera podría haberse evaporado completamente y, por tanto, el calor no se distribuye de forma eficaz por todo el planeta", añade. En el hemisferio diurno hay corrientes de lava activas que reparten calor por la superficie, mientras que en el hemisferio nocturno esta lava está solidificada y no reparte calor. Los científicos no saben de dónde proviene exactamente esta fuente de calor que abrasa el planeta, un misterio que podría ser resuelto con la próxima generación de telescopios espaciales. "Si consiguiéramos comprender las propiedades superficiales y climáticas de estos otros mundos podríamos poner en contexto el clima y la habitabilidad de la Tierra", sostiene Demory.