Así eran los coleópteros (y sus presas) hace 100 millones de años

El coleóptero 'Cascomastigus monstrabilis' tenía unas antenas altas y estilizadas que actuaban como trampas para cazar los colémbolos con los que se alimentaba

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ambar1. Atrapado en ámbar

Atrapado en ámbar

Coleóptero del nuevo género Cascomastigus, atrapado en ámbar de Myanmar.

Foto: Chen-Yang Cai

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ambar2. Antenas altas y estilizadas

Antenas altas y estilizadas

El coleóptero Cascomastigus monstrabilis posee un cuerpo extremadamente grande, unos palpos maxilares alargados que terminan en forma de maza, mandíbulas dentadas y unas antenas modificadas altas y estilizadas.

Foto: Chen-Yang Cai

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ambar3. Antenas para cazar

Antenas para cazar

Las antenas actuaban como trampas para cazar los colémbolos con los que se alimentaba.

Foto: Chen-Yang Cai

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ambar4. Cazador de colémbolos

Cazador de colémbolos

El Cascomastigus es el depredador más antiguo conocido especializado en capturar colémbolos.

Foto: Chen-Yang Cai

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ambar5. Colémbolos

Colémbolos

Colembolos fosilizados en ámbar. Los Collembola son unos insectos diminutos de seis patas, entre los más numerosos de nuestro planeta.

Foto: Chen-Yang Cai

Alec Forssmann

8 de marzo de 2017

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Así se camuflaban los insectos hace 100 millones de años

La imaginación viaja unos 100 millones de años atrás al contemplar estos insectos atrapados en ámbar. Los tres especímenes fosilizados, descubiertos en el norte de Myanmar (Birmania), son del Cretácio medio y corresponden a dos especies diferentes de un nuevo género: Cascomastigus monstrabilis y otra especie sin nombrar del género Cascomastigus. Estos pequeños coleópteros de la subfamilia Scydmaeninae, que se asemejan a las hormigas, "presentan modificaciones morfológicas que son desconocidas entre los scydmaenidos vivientes", según un estudio publicado ayer en Scientific Reports, y además aparecen fosilizados junto con sus presas habituales: los colémbolos, unos insectos diminutos de seis patas, entre los más numerosos de nuestro planeta.

El coleóptero Cascomastigus monstrabilis posee un cuerpo extremadamente grande, unos palpos maxilares alargados que terminan en forma de maza, mandíbulas dentadas y, lo más importante y característico, unas antenas modificadas altas y estilizadas que actuaban como trampas para cazar los colémbolos con los que se alimentaba. "El Cascomastigus es el depredador más antiguo conocido especializado en capturar colémbolos, por lo que este comportamiento se retrasa en unos 54 millones de años por lo menos", afirma Chen-Yang Cai, uno de los autores del estudio, de la Academia China de las Ciencias.