El amanecer de una colisión galáctica

La extraña estructura de esta imagen se debe al hecho de que no se trata de una galaxia, si no de dos en proceso de colisión.

20 de diciembre de 2017

Un derroche de color y luz se desprende de esta galaxia de forma tan peculiar, NGC 5256. Sus plumas de gas se expanden en todas direcciones mientras su brillante núcleo ilumina las regiones caóticas de polvo estelar que se arremolinan en el centro de la galaxia. Su extraña estructura se debe al hecho de que esta no es una galaxia, sino dos en el proceso de una colisión galáctica.

NGC 5256, también conocido como Markarian 266, está a unos 350 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de la Osa Mayor. Está compuesta por dos galaxias cuyos núcleos se encuentran en la actualidad a 13.000 años luz de distancia. Su gas, polvo y estrellas se están mezclando y en su interior se esta produciendo el pistoletazo de salida que dará origen a la formación de miles de estrellas jóvenes en las nuevas y brillantes de regiones de formación estelar aparecidas como resultado de la fusión.

Las galaxias que interactúan se pueden encontrar en todo el universo, produciendo una variedad de estructuras intrincadas. Algunas de ellas son silenciosas y en ellas una galaxia absorbe indiferentemente a otra. Otras son violentas y caóticas, activan cuásares, detonan supernovas y desencadenan numerosos eventos de formación estelar.

Si bien estas interacciones son destructivas a escala galáctica, pues finalmente una galaxia acaba sucumbiendo a la influencia de la otra, las estrellas muy pocas veces colisionan entre sí en ya que las distancias entre ellas son muy grandes. Sin embargo, a medida que las galaxias se entrelazan, los fuertes efectos de las mareas galácticas producen nuevas estructuras como las plumas de aspecto caótico de NGC 5256, antes de establecerse en un equilibrio estable después de millones de años.

Además de los característicos y brillantes astros de su interior y las caóticas interacciones gravitatorias que en el choque se producen, cada una de las galaxias fusionadas de NGC 5256 contiene un núcleo galáctico activo donde el gas y otros resto alimentan a un hambriento agujero negro supermasivo.

La Vía Láctea; una galaxia canibal

Las fusiones de galaxias, como la que actualmente experimenta NGC 5256, fueron más comunes a principios del universo y se cree que un estadío obligado en la evolución de las galaxias en el universo. Hoy en día, la mayoría de las galaxias muestran signos de fusiones pasadas y colisiones cercanas. Nuestra propia Vía Láctea también tiene una larga historia de interacción pues contiene los restos de muchas galaxias más pequeñas que ha absorbido en el pasado. De hecho actualmente está canibalizando la Galaxia Esferoidal enana de Sagitario. Además en una especie de baile cósmico destinado a representarse, en tan solo unos 2.000 millones de años, la Vía Láctea se fusionará con nuestro vecina más próxima, la Galaxia de Andrómeda.

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