La alimentación de los neandertales de la cueva de El Sidrón: setas, piñones y musgo

Un nuevo estudio ha encontrado pruebas de que los neandertales asturianos se medicaban y pudieron ser vegetarianos

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Representación artística de varios neandertales asturianos

Representación artística de varios neandertales asturianos

Cinco neandertales de El Sidrón degustan setas, piñones y musgo

Foto: Abel Grau / CSIC Comunicación

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Antonio Rosas. Antonio Rosas, Museo Nacional de Ciencias Naturales

Antonio Rosas, Museo Nacional de Ciencias Naturales

El investigador del CSIC Antonio Rosas con la mandíbula de neandertal

Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación

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Dentadura de Homo sapiens neandertalensis

Dentadura de Homo sapiens neandertalensis

Mandíbula neandertal encontrada en el Sidrón

Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación

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Setas, piñones y musgo

Setas, piñones y musgo

A la derecha, una muestra de la alimentación de esta especie

Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación

Un nuevo estudio ha encontrado pruebas de que los neandertales asturianos se medicaban y pudieron ser vegetarianos

El estudio de los restos fósiles de neandertales encontrados en los yacimientos de toda Europa -el cual cuenta con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- continúa aportando nuevos datos sobre su estilo de vida. Y así, el análisis genómico del registro fósil llevado a cabo durante los últimos años, permite intuir, cada vez de una manera más clara, como nuestros primos, los Homo sapiens neanderthalensis se desenvolvieron en el mundo.

De este modo, el último trabajo publicado en la revista Nature: “Reconstructing Neandertal behavior, diet, and disease using ancient DNA from dental calculus” aporta nueva información sobre la dieta de dos neandertales del yacimiento asturiano de El Sidrón.

Los datos, publicados en Nature, se han obtenido de los fósiles de cinco neandertales procedentes de tres yacimientos distintos

Dicho estudio se ha centrado en el análisis del material genético preservado en el cálculo dental o sarro -placa dental calcificada- de estos neandertales. Por ellos se ha podido averiguar que en la dieta practicada por los individuos del yacimiento de El Sidrón se incluían setas, piñones y musgo. Sin embargo, no se han encontrado pruebas de que comiesen carne.

Los datos contrastan con los resultados obtenidos del individuo Spy II de Bélgica, en cuyo sarro dental fueron hallados los fragmentos de ADN de diversos animales como rinocerontes y muflones. Además junto a sus restos fueron encontrados también los fósiles de grandes herbívoros.

El análisis del sarro dental de los individuos de El Sidrón no evidencia el consumo de carne

“Nos ha sorprendido no encontrar restos de carne en los neandertales asturianos, ya que se les considera predominantemente carnívoros. Sin embargo, hemos encontrado pruebas de que tenían una dieta variada que incluía gran variedad de plantas. Además, alguna de esas plantas podrían haber sido cocinadas para su consumo”, señala el investigador del CSIC Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Los análisis genómicos del sarro han descubierto también que los neandertales asturianos se alimentaron a base de setas -Schizophyllum commune-, piñones -Pinus koraiensis-, musgo -Physcomitrella patens- y álamos: Populus trichocarpa.

Los neandertales conocían las plantas medicinales

Mientras que de uno de los individuos sólo sabemos que era una mujer adulta y que era diestra, el otro es el “gran conocido” para los investigadores del proyecto. Este varón, según se apuntaba en estudios anteriores, parecía tener la costumbre de retocar los filos de las herramientas de piedra con la boca, la cual usaba a modo de una tercera mano. Esto le produjo varios desconchones en el esmalte y la dentina de los dientes superiores.

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Ahora, el estudio del sarro de sus dientes ha aportado información única. Rosas se explica afirmando que: “tenemos pruebas de que este neandertal se medicaba. Hemos descubierto que el sarro conservado en sus dientes contenía secuencias del patógeno Enterocytozoon bieneusi, causante en humanos de problemas gastrointestinales, y fuertes diarreas.”

“Además, gracias a un agujero en su mandíbula sabemos que tenía un absceso dental. Ambos problemas debían producirle intensos dolores” detalla el investigador. Del mismo modo, en el sarro de este neandertal han podido hallarse los restos de ADN del hongo Penicillium, un antibiótico natural, así como de álamo, un árbol cuya corteza, raíces y hojas contienen ácido salicílico, uno de los principios activos de la aspirina común.

Los neandertales asturianos se medicaban

No se trata de la primera referencia en este sentido, ya que los investigadores de El Sidrón ya habían participado en un estudio que ponía de manifiesto que los neandertales conocían las cualidades curativas y nutricionales de algunas plantas, como la camomila y la aquilea, las cuales probablemente utilizaban para suavizar las digestiones pesadas.

Intercambio de microorganismos entre neandertales y sapiens

Los investigadores han comparado también los datos de la microbiota bucal de los neandertales, con otras muestras procedentes de cazadores-recolectores del paleolítico, agricultores neolíticos y humanos actuales.

“La microbiota es importante para conocer la salud de su portador. Los neandertales, por ejemplo, tienen menos bacterias potencialmente patogénicas que nosotros. En las poblaciones humanas actuales se ha visto una relación entre la microbiota oral y distintos trastornos, como problemas cardiovasculares, obesidad, psoriasis, asma, colitis y reflujo esofaríngeo”, apunta el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva CSIC-Universidad Pompeu Fabra.

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Además, el sarro de los individuos de El Sidrón ha permitido también recuperar el genoma completo más antiguo de un microorganismo: la arquea Methanobrevibacter oralis, clasificada ya como subespecie neandertalensis. Las cepas neandertales y humanas modernas parecen haber seguido caminos evolutivos distintos hace entre 112.000 y 143.000 años, después de la separación de ambos linajes evolutivos.

“Hoy sabemos que los sapiens se cruzaron en dos ocasiones con los neandertales que luego habitaron en la zona de Siberia, pero no con los de Asturias. Si hubo transferencia de microbiota entre los antepasados de los neandertales asturianos y sapiens, tal vez existió un cruce de ambos linajes que aún no hemos identificado”, concluye Lalueza-Fox.