Biotecnología

A estas bacterias les gusta la sal y el pegamento

biolimpieza

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Una cepa bacteriana utilizada para limpiar obras de arte

Para ciertos microorganismos, las capas de pegamento endurecido que dañan la superficie de algunas obras de arte son un auténtico manjar. Por este motivo, restauradores y microbiólogos del Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio (IRP) y del Centro Avanzado de Microbiología de Alimentos (CAMA), ambos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), están utilizando unas bacterias para reparar pinturas, como es el caso de los frescos que el pintor Antonio Palomino realizó en el siglo XVII en la iglesia de los Santos Juanes de Valencia.

El proyecto surgió cuando los profesores del IRP Pilar Roig y José Luis Regidor se hallaban inmersos en pleno proceso de restauración de los frescos, que habían quedado prácticamente destruidos tras un incendio ocurrido en 1936 y que luego fueron restaurados inadecuadamente en la década de 1960. Primero reconstruyeron las áreas en las que había desaparecido la pintura mural mediante la transferencia de imágenes digitales impresas. Después acometieron las que resultarían más problemáticas: las que habían sido tratadas de manera inadecuada en la restauración de los años sesenta, en las que había numerosos restos de cola adheridos, y las áreas alteradas con eflorescencias salinas, unas costras blancas insolubles provocadas por la acumulación de sales cristalizadas.

Ante tamaña dificultad, la microbióloga Rosa María Montes, del CAMA, y la bióloga Pilar Bosch, doctora en Ciencia y Restauración del Patrimonio, viajaron a Italia para conocer a los autores de unos estudios pioneros sobre procesos de restauración realizados con bacterias. De regreso en Valencia, el equipo mejoró y adaptó a su caso particular este método de biolimpieza. «Mientras que en Italia aplican los microorganismos, unas bacterias del género Pseudomonas, con algodón, nosotros hemos optado por desarrollar un gel que actúa en superficie, y así evitamos que la humedad penetre en la pintura mural», explica Montes. Un sistema mucho mejor que el tradicional uso de productos químicos, agresivos para la pintura y tóxicos para el restaurador y el medio ambiente. Las puertas están abiertas para encontrar otros muchos microorganismos útiles para la eliminación de sustancias indeseadamente adheridas a las obras de arte. –Eva van den Berg

 

Foto: UPV, Universitat Politècnica de València