National Geographic con Kilian Jornet

"Lo importante no es conseguir metas, sino tener sueños"

National Geographic con Kilian Jornet

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National Geographic con Kilian Jornet

El corredor de montaña Kilian Jornet celebró con National Geographic su nombramiento como Aventurero del Año 2014 en un homenaje que tuvo lugar en la sede de RBA, en Barcelona. Entrevistado por la periodista Pilar Calvo, Kilian narró algunas anécdotas de sus carreras y avanzó sus próximas metas del proyecto Summits of My Life, con el que espera batir nuevos récords en las cimas más altas del mundo, entre ellas el Everest.

El deportista agradeció el galardón a National Geographic, una institución que afirma ha formado parte de su vida desde que era niño y cuya revista le ha ayudado a cultivar el amor por la naturaleza. El contacto permanente con la montaña le enseñó a ser «autosuficiente y responsable», dos cualidades indispensables a la hora de asumir riesgos en los momentos decisivos, en los que «las pequeñas decisiones son las que determinan el éxito o el fracaso».

Esa búsqueda imparable de la superación lo llevó hace dos años a emprender la iniciativa Summits of My Life, un proyecto personal con el que pretende poner a prueba sus propios límites.

«Conseguir una meta es una sensación agridulce, porque una vez lograda estás obligado a buscar un huevo horizonte», admite. «Repetir una prueba de competición no tiene emoción, debes reinventarte a ti mismo». Y es que para Jornet lo realmente importante «no es alcanzar metas, sino tener sueños». Una máxima presente en la vida y la carrera profesional de un deportista que con solo 26 años ha batido los récords de ascenso y descenso del Kilimanjaro, monte Cervino y Mont Blanc, hitos que podrían verse pronto superados con la conquista del monte Mckinley, en Alaska, y el Aconcagua, en los Andes, las dos últimas citas del proyecto antes de abordar el broche de oro: el monte Everest.

Kilian Jornet planea alcanzar la cima del mundo sin porteadores, cuerdas ni oxígeno suplementario. «El objetivo es coronar el Everest con el menor peso posible, por lo que llevaré solo lo indispensable para sobrevivir», aseguró el corredor, quien aclaró que su estrategia consistirá en ascender por la cara norte, menos concurrida. «No creo que lo logremos la primera vez, pero tendremos que volver a intentarlo hasta conseguirlo».

El tesón es clave para entender el universo de este deportista, que considera el peligro como parte indisoluble de su vida. Aunque a veces el precio sea demasiado alto, como recordó al mencionar la muerte de su compañero y amigo Stéphane Brosse en verano de 2012 mientras descendían juntos el Mont Blanc: «Todo lo que había a 20 centímetros de mí se precipitó al vacío». Aquel episodio le sirvió para ponderar mejor los riesgos a los que se enfrenta en cada uno de sus retos, aunque no le frenan a la hora de afrontar otros nuevos.