Aventurero del Año

Kilian Jornet: entrevista

Un incombustible atleta de montaña lleva su deporte a las cotas más altas

noveskilian

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12 de febrero de 2014

ÚLTIMA HORA: Ahí están los votos –más de 75.000, todo un récord– y ya tenemos ganador: Kilian Jornet es nuestro Aventurero del Año 2014. Descubre en este vídeo qué motivaciones impulsan a Jornet a emprender sus retos y sé testigo de su pasión por la montaña en una galería fotográfica de Instagram.

Sin más indumentaria que una camiseta y unos shorts de atletismo, el catalán Kilian Jornet, de 26 años, subió a la carrera los últimos metros del monte Cervino. A 4.478 metros de altitud, tocó la cruz metálica de la cúspide, dio media vuelta y emprendió el descenso por la rocosa arista del León, siguiendo la cuerda fija con una velocidad y una agilidad asombrosas. En los últimos metros del descenso se le unió, en un gesto de apoyo, el héroe de su infancia, el laureado sky runner (o corredor de montaña) Bruno Brunod. Desde que a los 17 años empezara a practicar el skyrunning, Jornet había soñado con batir el récord de velocidad establecido en el ascenso del Cervino por Brunod en 1995.

«Bruno ha sido una gran inspiración –declara Jornet–. Cuando me inicié en este mundo, él lo ganaba todo. Y en Europa [el Cervino] es todo un símbolo.»
El 21 de agosto de 2013, en presencia de un nutrido público, Jornet emprendió en Breuil-Cervinia una veloz carrera que no interrumpió hasta haber recorrido los 2.469 metros de ascenso y descenso del monte Cervino, rebajando en 22 minutos el consolidado récord de Brunod. La marca del catalán quedó en 2 horas y 52 minutos, para una empresa de montañismo que suele llevar unas 12 horas.

Jornet no inventó el skyrunning (o «carrera de montaña»), un híbrido entre el montañismo y el trail running (o «carrera fuera de pista») que exige ascensiones en terreno técnico a un ritmo de atletismo. Su origen se remonta a los récords de velocidad batidos por el montañero italiano Marino Giacometti en los Alpes italianos a principios de la década de 1990. Lo que sí ha de atribuirse a Jornet es el hecho de haber dado a conocer este deporte al gran público con una sucesión de marcas y victorias sin precedentes. Solo en los últimos tres años, este atleta ha batido el récord de velocidad en la ascensión al Kilimanjaro, y seis semanas antes de la hazaña del Cervino completó un ascenso y descenso de velocidad del Mont Blanc –un desnivel de 3.773 metros– en 4 horas y 57 minutos.

«Los aficionados al trail running siempre han sentido la llamada de la montaña. Sin embargo, el giro definitivo que sufrió este deporte llegó cuando el skyrunning permitió cumplir el deseo de muchos: salirse de la ruta senderista predefinida y correr roca arriba –dice el ultracorredor estadounidense Hal Koerner–. Las ascensiones por todo el mundo de Kilian han aportado sin ninguna duda relieve y consolidación a la nueva tendencia, pero, lo que es más importante, en mi opinión la amplitud y la calidad de su palmarés es lo que ha llevado a muchos a replantearse la definición de “posible”.»

Jornet se crió en Cap del Rec, un refugio de esquiadores del Pirineo catalán, donde su padre era guía de montaña y su madre, maestra. Kilian y su hermana iban al colegio esquiando en invierno y en bicicleta en verano. «Pero tampoco es que quedase muy lejos», se apresura a añadir él, solo que su definición de no muy lejos es «a una hora o algo así». Estaba escrito que Jornet llegaría a ser un atleta de resistencia en alta montaña.

«Mi hermana y yo solemos decir en broma que no tuvimos oportunidad de ser otra cosa, porque nos pasamos la vida en la montaña», puntualiza.

Jornet se inició en el esquí de montaña a los 13 años. Cosechó buenos resultados en competiciones juveniles, pero recuerda con claridad el momento en que, en pleno Campeonato del Mundo de Esquí de Montaña de 2004, de improviso se vio en cabeza junto con cuatro de sus ídolos. Ahí descubrió que tal vez tuviese aptitudes para la competición.

«¿Pero qué ocurre? ¿Por qué se han parado? ¿A qué esperan? –recuerda que pensó en aquel momento–. No entendía que estaba al mismo nivel que ellos.»
Jornet ganó aquella carrera, la primera de un currículo imposible de resumir, tal es la cantidad de victorias y récords que acumula, no solamente en esquí de montaña, sino también en trail running, ultrafondo y skyrunning. Este año competirá en skyrunning, esquí de montaña y trail running, y si el tiempo lo permite, pasará temporadas en las montañas de Colorado y Wyoming. Además, también pretende batir las marcas de velocidad en el Denali y el Aconcagua.
Cuando se le pregunta qué tipo de atleta se considera, Kilian Jornet responde sencillamente: «Soy un amante de la montaña. Cuando hay nieve puedo esquiar, en verano puedo correr. Hacer todas estas cosas es lo que tiene vivir en las montañas y vivir mi pasión. En realidad no es importante si gano o si acabo de último. A lo mejor me interesa a mí, pero en realidad no es importante.»    —Fitz Cahall

LA ENTREVISTA

Adventure: De las carreras que has ganado y de las marcas que has batido, ¿hay alguna de la que te enorgullezcas especialmente?

Kilian Jornet: El récord del monte Cervino que batí este año y el primer Campeonato del Mundo de Esquí de Montaña que gané de chiquillo. En una competición en la que de entrada te sabes ganador, te sientes orgulloso de ti mismo cuando en efecto ganas, pero la sensación no es tan intensa. En cambio, en una carrera en la que no sabes qué tal te irá y al final ganas, experimentas toda una explosión de endorfinas, y eso fue lo que viví en esos dos momentos.

A: ¿Hay momentos en tus carreras o competiciones en los que te gustaría parar? ¿Momentos en los que dejas de disfrutar de lo que haces?

KJ: En las carreras largas te dan ganas de parar constantemente. Piensas: «Vale, sigo hasta el próximo puesto de socorro y ahí lo dejo», porque te duele todo y lo único que quieres es quitarte ese dolor. Somos un poco masoquistas o un poco tontos.
Luego hay días en los que te estás entrenando en pésimas condiciones y no te apetece seguir, pero precisamente esos días son los que te fortalecen. No vas a tener solo días buenos. Para que haya sol tiene que haber sombra.

A: ¿Hay alguno de esos momentos que recuerdes de forma especial?

KJ: El año pasado, haciendo esquí de travesía en el Mont Blanc, perdí a mi amigo Stéphane [Brosse]. Estábamos juntos y de repente cedió la nieve [una cornisa] bajo sus pies y se despeñó 600 metros. Así que te planteas si esto que hacemos es bueno, si tiene sentido. Y entonces comprendes que todos conocemos los riesgos que entraña y que todos los aceptamos. Esto no es como jugar al fútbol y saber que en el peor de los casos puedes romperte una rodilla. Estamos haciendo montañismo. Sabemos que la montaña es peligrosa. Tenemos que aceptar que hay riesgos. No queremos morir, pero debemos tener presente que es una posibilidad.

A: El 7 de septiembre de 2013, tú y Emelie Forsberg pedisteis ser rescatados a medio camino de la ascensión al Mont Blanc por la ruta del espolón Frendo. Al hilo del incidente se creó una polémica sobre tu estilo de escalada, sin equipo de montañismo tradicional y sin material de seguridad. ¿Te preocupa que otros sigan tu ejemplo en la montaña y se vean en situaciones que los superen?

KJ: Ese día llamamos porque yo preveía que la cosa se iba a poner peor. Hay cosas que no podemos hacer solos. Es importante ser humildes y pedir ayuda antes de que la situación se complique todavía más.
Yo siempre intento dejar claro que no somos ejemplo de nada. Si veo un vídeo de Alex Honnold haciendo escalada libre en Yosemite, no se me ocurre irme a Yosemite al día siguiente y ponerme a hacerlo yo. Creo que es importante saber de quién estamos hablando y plantearse muy en serio si se puede o no se puede.

A: ¿Qué mensaje das a quienes se están iniciando en el deporte del skyrunning?

KJ: Cada vez se acerca más gente a la montaña. Vivimos en una tierra que es verdaderamente hermosa, que puede darnos mucho, pero debemos tener claro que somos animales muy vulnerables. En comparación con otros, no valemos para nada. Tenemos un buen cerebro, pero en lo que se refiere al cuerpo, somos realmente frágiles. Así que tenedlo muy presente.